susoermida
Poeta recién llegado
Esta noche salí a buscarte en caminos de cenizas y olvidos.
Me acechaba la noche recordándome los pasos negros
que me conducirían a la nada, al abismo de piedra que quemé.
Circulé los sentidos de mi sentir como inviernos que sentí
sin fuego y sin calor y fue aterido jinete lleno de fríos.
Caminos encontré donde la tristeza era dueña del tránsito
y mis ojos nada más que venteaban perfumes distantes
y cercanías de cuchillos que cercenaban mi sentir.
Se acabó la noche interminable y regresé a la obscuridad nueva.
Traía tu nombre grabado en el sello de mis sueños,
en las cascaras sin color que centelleaban delante de mis pasos.
Y sufrí el lento sentir, el desesperado ser de la distancia y la de
tus labios que como escamas sellaban los míos.
Me acechaba la noche recordándome los pasos negros
que me conducirían a la nada, al abismo de piedra que quemé.
Circulé los sentidos de mi sentir como inviernos que sentí
sin fuego y sin calor y fue aterido jinete lleno de fríos.
Caminos encontré donde la tristeza era dueña del tránsito
y mis ojos nada más que venteaban perfumes distantes
y cercanías de cuchillos que cercenaban mi sentir.
Se acabó la noche interminable y regresé a la obscuridad nueva.
Traía tu nombre grabado en el sello de mis sueños,
en las cascaras sin color que centelleaban delante de mis pasos.
Y sufrí el lento sentir, el desesperado ser de la distancia y la de
tus labios que como escamas sellaban los míos.