Eduardo Torres
Poeta recién llegado
Los rayos de luz se filtran entre las ventanas
Y dos almas desnudas se entregan y se aman;
La noche y el día se han vuelto uno solo,
Pues en el silencio del invierno hasta el barro es oro.
Limpias gotas de rocío bañan los cristales
Del cuarto pulcro y oscuro
De esa noche que se preferiría eterna
En la inmensidad de una vida nueva.
Silenciosos suspiros y caricias
De una noche ya sin luna y sin sol
Sin estrellas adornando el firmamento,
Sólo el calor de tantos besos y amor.
Dos amantes y un momento,
Dos historias que coincidieron
En el tiempo y el espacio
Que ahora se aman siendo eternos;
Porque el amor es eternidad
Porque los sueños se hacen realidad
Simple y sencillamente,
Porque el tiempo es brevedad.
Y dos almas desnudas se entregan y se aman;
La noche y el día se han vuelto uno solo,
Pues en el silencio del invierno hasta el barro es oro.
Limpias gotas de rocío bañan los cristales
Del cuarto pulcro y oscuro
De esa noche que se preferiría eterna
En la inmensidad de una vida nueva.
Silenciosos suspiros y caricias
De una noche ya sin luna y sin sol
Sin estrellas adornando el firmamento,
Sólo el calor de tantos besos y amor.
Dos amantes y un momento,
Dos historias que coincidieron
En el tiempo y el espacio
Que ahora se aman siendo eternos;
Porque el amor es eternidad
Porque los sueños se hacen realidad
Simple y sencillamente,
Porque el tiempo es brevedad.