marquelo
Negrito villero
Nocturno
Cuando el pórtico de sombras caen sobre las rosas luminosas
una distancia separa la palabra de la voz ahogada en los pantanos.
Y el día muestra una herida que se alimenta de la carne y grita
Y la velocidad del trueno en las ventanas, riega los parques,
los edificios adoquinados de sueño y de miedo.
Mas allá, lejos del apetito del silencio
la hora golpea tras la revolución de tus ojos;
y los niños y los ancianos y los vagabundos juegan sin cesar con tu sonrisa.
Y el Día nació de barro por orden de tu esperanza.
Y la Noche murió en la piedra por orden de tu nostalgia.
Un sueño se despide en mi mesa dejando tu nombre en un aroma.
Mis manos quietas al fin, sepultas en un llanto
Solo se juntan crucificadas de recuerdos
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