Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Si hiciéramos del silencio
un tesoro para recordarnos
si buscáramos entre las nubes
el mar que seguro se esconde
pasaríamos las horas,
distraídos buscándonos.
Si se acabara todo
y todo se perdiera
quedaría un beso quemando la boca
quedaría un vacio entre tu mano y la mía
quedaría el roció de nuestros pasos
sobre la arena,
quedaría tu figura
petrificada en mi cama,
si todo se acabara
y todo se perdiera
quedaríamos dando vueltas
en un universo de sueños rotos
al final de la escalera
buscándonos.
No ves tú mi ventana
y yo me duermo soñando en la tuya
y no me convenzo,
que alto muro parece tu distancia
que fuegos inextinguibles nos separan
son los abismos del tiempo
son los abismos del silencio
y de todas las palabras corridas de tanto pensarlas.
Yo te espero y lo sabes
sentado al filo de un precipicio
tocando la luna
y enfrentando al viento
yo me siento al borde
y recorro el recuerdo
como si buscara algo valioso
en un cuarto gigante,
¿acaso no escuchas mis pasos incansables?
no ves que hay surcos de ida y vuelta
profundos como el olvido
que buscan agua en tierra seca.
Palidezco
seduciendo a la muerte
cada noche palidezco
muerto estoy por momentos
y tan vivo en otros
que no logro conciliar ningún sentido,
parece que la noche quisiera ahogarse en mis ojos
pareciera que son las dos
y que la madrugada está lejos,
lejos como el mar tras las nubes
lejos como tu agua que necesito beber.
Si hiciéramos del silencio
un tesoro para recordarnos
llovería de una vez
y se despejarían los cielos,
que alta razón emergería del mar
de mis sueños,
que lejos estas la madrugada
y que lejos queda tu recuerdo
jornalero de la ira
y del arrepentimiento
herrero de tantas excusas
labriego afanado en la sequia
jinete en tu ira
y en tu olvido,
vasallo al fin de esta agonía
que no termina.
EL pozo está seco
y yo insisto en buscar agua
donde no podre encontrarla,
la noche me llena
y yo sigo nocturno.
un tesoro para recordarnos
si buscáramos entre las nubes
el mar que seguro se esconde
pasaríamos las horas,
distraídos buscándonos.
Si se acabara todo
y todo se perdiera
quedaría un beso quemando la boca
quedaría un vacio entre tu mano y la mía
quedaría el roció de nuestros pasos
sobre la arena,
quedaría tu figura
petrificada en mi cama,
si todo se acabara
y todo se perdiera
quedaríamos dando vueltas
en un universo de sueños rotos
al final de la escalera
buscándonos.
No ves tú mi ventana
y yo me duermo soñando en la tuya
y no me convenzo,
que alto muro parece tu distancia
que fuegos inextinguibles nos separan
son los abismos del tiempo
son los abismos del silencio
y de todas las palabras corridas de tanto pensarlas.
Yo te espero y lo sabes
sentado al filo de un precipicio
tocando la luna
y enfrentando al viento
yo me siento al borde
y recorro el recuerdo
como si buscara algo valioso
en un cuarto gigante,
¿acaso no escuchas mis pasos incansables?
no ves que hay surcos de ida y vuelta
profundos como el olvido
que buscan agua en tierra seca.
Palidezco
seduciendo a la muerte
cada noche palidezco
muerto estoy por momentos
y tan vivo en otros
que no logro conciliar ningún sentido,
parece que la noche quisiera ahogarse en mis ojos
pareciera que son las dos
y que la madrugada está lejos,
lejos como el mar tras las nubes
lejos como tu agua que necesito beber.
Si hiciéramos del silencio
un tesoro para recordarnos
llovería de una vez
y se despejarían los cielos,
que alta razón emergería del mar
de mis sueños,
que lejos estas la madrugada
y que lejos queda tu recuerdo
jornalero de la ira
y del arrepentimiento
herrero de tantas excusas
labriego afanado en la sequia
jinete en tu ira
y en tu olvido,
vasallo al fin de esta agonía
que no termina.
EL pozo está seco
y yo insisto en buscar agua
donde no podre encontrarla,
la noche me llena
y yo sigo nocturno.