Eduardo Morguenstern
Poeta que considera el portal su segunda casa
By E. Morguenstern
Donde está la noche?
La noche está aquí. La tuya chocó a la mía.
Cómplice, como lo oscuro,
negrura solo interrumpida por el brillo de los ojos
en el silencio derrotado por los suspiros.
En la intersección exacta del abrazo tenaz,
desesperado.
Aquí está nuestra noche.
Presurosas las manos de tu avidez
destraban los botones de mi decencia.
Las mías con el temblor del ímpetu
desembargan tu soutien de toda culpa
arrojándolo a la silla. Nuestra noche
sonríe y se relame, adivinando los goces.
Bajas los cierres de mis premuras
buscando la tormenta de la metáfora.
Rompen mis prisas las bragas de tu osadía,
y restallan los besos sus chasquidos insolentes.
La noche está aquí. Es nuestra noche...

Donde está la noche?
La noche está aquí. La tuya chocó a la mía.
Cómplice, como lo oscuro,
negrura solo interrumpida por el brillo de los ojos
en el silencio derrotado por los suspiros.
En la intersección exacta del abrazo tenaz,
desesperado.
Aquí está nuestra noche.
Presurosas las manos de tu avidez
destraban los botones de mi decencia.
Las mías con el temblor del ímpetu
desembargan tu soutien de toda culpa
arrojándolo a la silla. Nuestra noche
sonríe y se relame, adivinando los goces.
Bajas los cierres de mis premuras
buscando la tormenta de la metáfora.
Rompen mis prisas las bragas de tu osadía,
y restallan los besos sus chasquidos insolentes.
La noche está aquí. Es nuestra noche...
