Byroniana
Poeta fiel al portal
Nocturno
Tú, que supiste tocar
la agonía en cada nota
Llora, clava el dolor.
agoniza en la aguda,
y grita, olvida el honor
¡ rompe en la furia muda!
Olvida el segundo,
reclama el último,
el momento sucio,
aclamado en el tumulto.
Aquel de la venganza,
este, indomable,
porque es solo Alma,
si no, nunca fue nada.
Acaba el instante.
Y gota a gota,
con la sangre por dentro,
expira en la hora
el genio latiendo,
cayendo las hojas,
como cae un verso
muriendo en las olas.
Y la última pena
cayó en la última nota,
con la última oda,
en su última escena.
Mil aplausos sucumbían.
Y allí, cuando levantó la mirada,
vio una lágrima en su pupila,
quemaron sus llagas.
Los ojos de aquella niña
Y el violín se desgarra

Tú, que supiste tocar
la agonía en cada nota
Llora, clava el dolor.
agoniza en la aguda,
y grita, olvida el honor
¡ rompe en la furia muda!
Olvida el segundo,
reclama el último,
el momento sucio,
aclamado en el tumulto.
Aquel de la venganza,
este, indomable,
porque es solo Alma,
si no, nunca fue nada.
Acaba el instante.
Y gota a gota,
con la sangre por dentro,
expira en la hora
el genio latiendo,
cayendo las hojas,
como cae un verso
muriendo en las olas.
Y la última pena
cayó en la última nota,
con la última oda,
en su última escena.
Mil aplausos sucumbían.
Y allí, cuando levantó la mirada,
vio una lágrima en su pupila,
quemaron sus llagas.
Los ojos de aquella niña
Y el violín se desgarra
