Ictiandro
Poeta adicto al portal
Volver en ti, nacer en sombra que me sueña,
transparencia de brisa borrando tristezas
con cada palabra y alegría, viviéndote.
Sé de años luz permutando nuestras galaxias,
soles tardíos de una mañana que te acercaron
cual cometa que hizo del invierno primavera.
Llegaste para ser historia viva no recuerdo,
mágica respiración de tus alas palpitando
donde mis manos en sueños te besan recordándote.
No encuentro oxígeno con la ausencia de tus palabras
si en mis coordenadas falta el abrazo y el beso.
Conocerte es felicidad que dulcemente embriaga,
despertar de tiempos absurdos, sonrisa alada.
Al pie del jardín de tus recuerdos yace el verso,
la experiencia y voz desconocida que te fragua
mujer inmensa, gran carácter y temple, eterna.
Sobre el tiempo van mis pasos taciturnos,
el deseo común de conocernos y ser nosotros mismos
sin diluir la magia del corazón que vivimos.
Y será nuevo siglo de encontrarnos conocidos,
dividir el alma en dos para fundirnos en vida
cual amantes que en centuria pasada se conocieron.
No hay explicación lógica mortal al sentimiento,
a esta sensación tan profunda cuando me faltas
y la alegría voraz cuando tus ojos escuchan besos.
Ahora todo es poblar mi alma de ti iluminándome,
descubrir tu huella en mi camino y dejarte mis manos,
sé que nada escapa de la mera especulación y el deseo,
la locura de volar en pos de sombras lejanas,
y no importa que el cielo parezca mucho infinito
para la altura de cuanto se sueña sin predicciones,
sólo es el batir del viento buscándote cada mañana,
abrir los ojos y saludar al sol nombrándote primero.
transparencia de brisa borrando tristezas
con cada palabra y alegría, viviéndote.
Sé de años luz permutando nuestras galaxias,
soles tardíos de una mañana que te acercaron
cual cometa que hizo del invierno primavera.
Llegaste para ser historia viva no recuerdo,
mágica respiración de tus alas palpitando
donde mis manos en sueños te besan recordándote.
No encuentro oxígeno con la ausencia de tus palabras
si en mis coordenadas falta el abrazo y el beso.
Conocerte es felicidad que dulcemente embriaga,
despertar de tiempos absurdos, sonrisa alada.
Al pie del jardín de tus recuerdos yace el verso,
la experiencia y voz desconocida que te fragua
mujer inmensa, gran carácter y temple, eterna.
Sobre el tiempo van mis pasos taciturnos,
el deseo común de conocernos y ser nosotros mismos
sin diluir la magia del corazón que vivimos.
Y será nuevo siglo de encontrarnos conocidos,
dividir el alma en dos para fundirnos en vida
cual amantes que en centuria pasada se conocieron.
No hay explicación lógica mortal al sentimiento,
a esta sensación tan profunda cuando me faltas
y la alegría voraz cuando tus ojos escuchan besos.
Ahora todo es poblar mi alma de ti iluminándome,
descubrir tu huella en mi camino y dejarte mis manos,
sé que nada escapa de la mera especulación y el deseo,
la locura de volar en pos de sombras lejanas,
y no importa que el cielo parezca mucho infinito
para la altura de cuanto se sueña sin predicciones,
sólo es el batir del viento buscándote cada mañana,
abrir los ojos y saludar al sol nombrándote primero.