F. Noctívago
Poeta recién llegado
En el aire denso del Congreso,
resuenan voces que giran como espejos:
Sánchez (*),
marea roja en el estrado,
Feijóo (*),
perfil de estatua gallega,
Abascal (*),
con la sombra en la mirada, alega,
Yolanda Díaz (*),
paso firme entre papeles.
Ione Belarra (*) murmura cambios,
Íñigo Errejón (*) piensa en recambios,
Edmundo Bal (*) se disuelve en la penumbra,
Adrián Vázquez (*) recoge el último resto.
Oriol Junqueras (*) mira a levante, deshonesto,
Pere Aragonès (*) repasa mapas internos,
Puigdemont (*),
nombre en el viento exiliado.
Andoni Ortuzar (*) sueña autonomía,
Arnaldo Otegi (*) afila el recuerdo,
Teresa Rodríguez (*),
sur sureño y desobediente.
Ángel Ceña (*),
grita tierra olvidada,
José María Figaredo (*),
eco de tribuna y estruendo.
Y todos siguen,
como fichas sobre un tablero
que nunca fue del pueblo.
(*) Pensar en voz alta ya no es gratis.
Cada nombre lleva un (*),
como quien escribe con guantes,
para no dejar huellas.
El pensamiento, sin embargo,
sigue siendo legítimo.
Aún no han conseguido expropiarlo.
resuenan voces que giran como espejos:
Sánchez (*),
marea roja en el estrado,
Feijóo (*),
perfil de estatua gallega,
Abascal (*),
con la sombra en la mirada, alega,
Yolanda Díaz (*),
paso firme entre papeles.
Ione Belarra (*) murmura cambios,
Íñigo Errejón (*) piensa en recambios,
Edmundo Bal (*) se disuelve en la penumbra,
Adrián Vázquez (*) recoge el último resto.
Oriol Junqueras (*) mira a levante, deshonesto,
Pere Aragonès (*) repasa mapas internos,
Puigdemont (*),
nombre en el viento exiliado.
Andoni Ortuzar (*) sueña autonomía,
Arnaldo Otegi (*) afila el recuerdo,
Teresa Rodríguez (*),
sur sureño y desobediente.
Ángel Ceña (*),
grita tierra olvidada,
José María Figaredo (*),
eco de tribuna y estruendo.
Y todos siguen,
como fichas sobre un tablero
que nunca fue del pueblo.
(*) Pensar en voz alta ya no es gratis.
Cada nombre lleva un (*),
como quien escribe con guantes,
para no dejar huellas.
El pensamiento, sin embargo,
sigue siendo legítimo.
Aún no han conseguido expropiarlo.