danie
solo un pensamiento...
Vendría a ser un callejón,
un pasaje oscuro, un pequeño
punto en el mapa. Ahí,
en un costado alejado pa’
que no moleste, toca su himno
de cuerpo de fango y sangre de tinto,
de piel de yerba mate y alma
de un lento tango. Toca
su himno despacito, no será
que muchos lo oigan.
No te voy a mentir, cabrón,
es un punto lejanito pero
muy alumbrado por Dios
y… por su estrella. ¿Es que
pensaron que no teníamos una?
Como todos tienen su estrella,
también nosotros tenemos la Cruz del Sur.
Ay, la Cruz del Sur, tan bonita es esa flor
solitaria, alejada como pocas, hasta
diría única en la punta del espacio.
Pa’ ellos: una Cruz de los olvidados.
Pa’ nosotros: la Cruz que guía a todas
con la frente bien en alto.
Y no es por ser agrandado
que te digo todo esto, pero al Sur
nadie le hace sombra ni esas
multinacionales, ni el pato Donald ese,
ni los coreanos de Kim Jong-un.
No te voy a decir que no
nos bautizaron de panchito, cabeza,
machu picchu y hasta de sudaca…
Pero la pucha, que vale la pena ser sudaca,
un moro o un negro, una piedra
que jode un poco dentro
del zapato del Imperio.
Y del norte… ¿Pa’ qué hablar del Norte?
Ya todos lo conocen. En cambio,
prefiero nombrar lo que muchos no junan.
un pasaje oscuro, un pequeño
punto en el mapa. Ahí,
en un costado alejado pa’
que no moleste, toca su himno
de cuerpo de fango y sangre de tinto,
de piel de yerba mate y alma
de un lento tango. Toca
su himno despacito, no será
que muchos lo oigan.
No te voy a mentir, cabrón,
es un punto lejanito pero
muy alumbrado por Dios
y… por su estrella. ¿Es que
pensaron que no teníamos una?
Como todos tienen su estrella,
también nosotros tenemos la Cruz del Sur.
Ay, la Cruz del Sur, tan bonita es esa flor
solitaria, alejada como pocas, hasta
diría única en la punta del espacio.
Pa’ ellos: una Cruz de los olvidados.
Pa’ nosotros: la Cruz que guía a todas
con la frente bien en alto.
Y no es por ser agrandado
que te digo todo esto, pero al Sur
nadie le hace sombra ni esas
multinacionales, ni el pato Donald ese,
ni los coreanos de Kim Jong-un.
No te voy a decir que no
nos bautizaron de panchito, cabeza,
machu picchu y hasta de sudaca…
Pero la pucha, que vale la pena ser sudaca,
un moro o un negro, una piedra
que jode un poco dentro
del zapato del Imperio.
Y del norte… ¿Pa’ qué hablar del Norte?
Ya todos lo conocen. En cambio,
prefiero nombrar lo que muchos no junan.