Ignacio Gazitua
Poeta recién llegado
Te vi bajando la piedra rasmillada,
caminando hacia el sol,
y por encima de este, tu pelo
claro y norteño pero colorado,
volando al ritmo de dialectos tensos,
solo mis ojos te entienden,
pues tu paso es constante, pero sonríes
deteniendo la marcha del verano.
Déjame al menos gotas de tu boca
que volveré verdes los muros del norte,
al regarlos contigo, tu piel
es perfume y alimento para hoy,
con sabor a tantos recuerdos de ayer,
pues mi rostro triste ya ha sentido tu ira,
esa respiración casi rojiza pero suave,
que termina mi vida con su marcha.
caminando hacia el sol,
y por encima de este, tu pelo
claro y norteño pero colorado,
volando al ritmo de dialectos tensos,
solo mis ojos te entienden,
pues tu paso es constante, pero sonríes
deteniendo la marcha del verano.
Déjame al menos gotas de tu boca
que volveré verdes los muros del norte,
al regarlos contigo, tu piel
es perfume y alimento para hoy,
con sabor a tantos recuerdos de ayer,
pues mi rostro triste ya ha sentido tu ira,
esa respiración casi rojiza pero suave,
que termina mi vida con su marcha.
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