Yo no recordaba los buitres que otean, pero no permitamos descuidarnos de ellos;
Acechan a la presa, la van cortejando, la abordan cautelosos, sibilinamente,
Arriban disfrazados de palomas blancas y le recitan el largo camino recorrido
Cuajado de soledades, de pecados, de incomprensiones, e insinúan anhelar sosiego,
Se aposentan a tu lado, les das de comer, las avivas, te embelesan, te fascinan, las amas,
Se hacen delicadas, sensibles, crees que jamás has percibido semejante joya anteriormente;
Y en este aparente estado de éxtasis teniendo ya su presa sujeta, a buen recaudo, sondean
Una pieza fresca a tus espaldas; si eres astuto puedes escapar, duele, pues ya te han tajado,
Despiertas y ves su verdadero plumaje, sus artimañas, sus tretas, sus garras afiladas,
Mas si eres ingenuo, y no las percibes te van devorando lentamente, anulando tu voluntad
Y cuando ya te han disipado el alma, se alejan, dejándote heridas mortales, y no miran atrás.
Acechan a la presa, la van cortejando, la abordan cautelosos, sibilinamente,
Arriban disfrazados de palomas blancas y le recitan el largo camino recorrido
Cuajado de soledades, de pecados, de incomprensiones, e insinúan anhelar sosiego,
Se aposentan a tu lado, les das de comer, las avivas, te embelesan, te fascinan, las amas,
Se hacen delicadas, sensibles, crees que jamás has percibido semejante joya anteriormente;
Y en este aparente estado de éxtasis teniendo ya su presa sujeta, a buen recaudo, sondean
Una pieza fresca a tus espaldas; si eres astuto puedes escapar, duele, pues ya te han tajado,
Despiertas y ves su verdadero plumaje, sus artimañas, sus tretas, sus garras afiladas,
Mas si eres ingenuo, y no las percibes te van devorando lentamente, anulando tu voluntad
Y cuando ya te han disipado el alma, se alejan, dejándote heridas mortales, y no miran atrás.