Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Nos amamos con el cuerpo abierto,
con la boca sucia de besos,
con las manos buscándose
como animales en celo.
Nos amamos sin vergüenza,
con la piel golpeando la piel,
con tu vientre contra mi vientre,
con tu ombligo tragándome entero.
Nos amamos como si el tiempo no existiera,
jadeando, mordiendo, gimiendo,
como si cada orgasmo fuera un pedazo de vida
y un pedazo de muerte.
Nos amamos con rabia,
con sudor, con lágrimas,
con el olor de tu sexo en mi cara,
con mi lengua inventando caminos en tu piel.
Nos amamos como duendes azules,
mágicos y terrenales,
desnudos y feroces,
sabiendo que mañana no habrá promesas,
pero hoy, aquí,
el amor es este golpe de placer,
este grito ahogado,
este milagro sucio que nos salva.
con la boca sucia de besos,
con las manos buscándose
como animales en celo.
Nos amamos sin vergüenza,
con la piel golpeando la piel,
con tu vientre contra mi vientre,
con tu ombligo tragándome entero.
Nos amamos como si el tiempo no existiera,
jadeando, mordiendo, gimiendo,
como si cada orgasmo fuera un pedazo de vida
y un pedazo de muerte.
Nos amamos con rabia,
con sudor, con lágrimas,
con el olor de tu sexo en mi cara,
con mi lengua inventando caminos en tu piel.
Nos amamos como duendes azules,
mágicos y terrenales,
desnudos y feroces,
sabiendo que mañana no habrá promesas,
pero hoy, aquí,
el amor es este golpe de placer,
este grito ahogado,
este milagro sucio que nos salva.