elpaisdenuncajamas77
Poeta que considera el portal su segunda casa
La primera vez que vi tus ojos
tenías las pupilas dilatadas
por el influjo de la noche.
Nuestras vidas transcurrían veloces
como el río tras la tormenta.
Yo andaba enamorado de la luna
y escribía versos en su cuna;
tu preferías los tipos duros
que se adueñaban de la noche.
¡Nos dijimos adiós!
Años después nos encontramos
entre la gente en un concierto,
nos miramos un momento
y sonreímos.
Tú mojabas tus interioridades
por una estrella del rock,
y yo buscaba princesas de cuentos
que habían dejado de existir.
¡Nos dijimos adiós!
Rozando ya los treinta
y vestida de ejecutiva
nos cruzamos en la calle.
Tú conducías un deportivo
yo cruzaba el semáforo.
Pitaste y te guiñe un ojo.
Tú andabas con un tipo rico
que no te hacia ni caso,
yo aun escribía poemas
en la soledad de las aceras...
Nos dijimos Adiós.
Ayer te vi llorando en la penumbra
de un bar de mala muerte,
me pediste fuego
pero yo he dejado de fumar.
Me contabas sin que te preguntara
-tu aliento olía a whisky barato-
que te habían abandonado,
que estabas harta de chulos
millonarios, estrellas y demás
especimenes.
Que Ojala alguien te escribiera
una carta de amor...
Te mire a los ojos...
Yo había dejado de soñar,
también de escribir...
¡Y te dije adiós!
tenías las pupilas dilatadas
por el influjo de la noche.
Nuestras vidas transcurrían veloces
como el río tras la tormenta.
Yo andaba enamorado de la luna
y escribía versos en su cuna;
tu preferías los tipos duros
que se adueñaban de la noche.
¡Nos dijimos adiós!
Años después nos encontramos
entre la gente en un concierto,
nos miramos un momento
y sonreímos.
Tú mojabas tus interioridades
por una estrella del rock,
y yo buscaba princesas de cuentos
que habían dejado de existir.
¡Nos dijimos adiós!
Rozando ya los treinta
y vestida de ejecutiva
nos cruzamos en la calle.
Tú conducías un deportivo
yo cruzaba el semáforo.
Pitaste y te guiñe un ojo.
Tú andabas con un tipo rico
que no te hacia ni caso,
yo aun escribía poemas
en la soledad de las aceras...
Nos dijimos Adiós.
Ayer te vi llorando en la penumbra
de un bar de mala muerte,
me pediste fuego
pero yo he dejado de fumar.
Me contabas sin que te preguntara
-tu aliento olía a whisky barato-
que te habían abandonado,
que estabas harta de chulos
millonarios, estrellas y demás
especimenes.
Que Ojala alguien te escribiera
una carta de amor...
Te mire a los ojos...
Yo había dejado de soñar,
también de escribir...
¡Y te dije adiós!
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