David Valdés Estrada
Fantasma sin número
Poema a dueto con Vanessa María Cravioto Fierro
Han extraviado su continuidad
estos pasos alicaídos,
sin sonido ya,
de pies desgajados.
Han confundido en su andar,
las malas artes del recordar,
por las de vivir en silencio.
Y ya no hay parques,
ni una mano que acompañe,
ni unos ojos, debajo de la marquesina
del cinema, alumbrando los nombres de las películas,
por las que ya no habremos de llorar.
Ya no hay calles que presten senderos,
ni esquinas para mirarte.
Ni posibilidad para patear
las ganas de buscarte, en mi tierno
panteoncito de memorias.
De memorias cojas,
de chuecos olvidos.
Alguien torció la visión
y el tragaluz, al rincón de nuestro espacio,
parece estar comiendo, tan sólo vituperios.
Nos daban asombros de nuestros ruidos,
los pasos siempre, siempre sentidos
ponían tierra santa bajo nosotros.
Eramos el rastro de café
al interior de las tasas,
formando símbolos para engañar.
Hablábamos la estúpida, la maldita,
la siempre extraña, lengua del amor.
Pensábamos en vientos, el sur de las lluvias,
las barcas varadas en agosto, en la intensidad
de nuestras aéreas pisadas.
Ignorábamos la caducidad
en nuestra ingenuidad de humanos.
Ignorábamos las advertencias y pisábamos
sin importar el acelerador.
Éramos tropiezos en el trayecto;
éramos epitafios aún, sin tumba predispuesta,
esperando este desencuentro,
esta muerte sola, este sepelio sin invitados,
tan sólo nuestro par de soledades,
cegadas de vergüenza.
No hallarán paz en estas muertes solas.
Porque las cosas terminan y nos devuelven al desierto.
Porque estos pasos ya no tienen eco.
Porque los ríos subterráneos de lo nuestro,
han secado su raíz,
han arrastrado sus piedras, recogido ese polvo,
salvando esa nada.
Han zurcado canales fuera de nuestro verbo,
ajenos a nuestra piel, han tejido conspiraciones
para huir, para no ser ya partícipes de la desdicha.
Han cosechado una pequeña tristeza,
empobrecido la fecundidad de la luz.
Incrustando gélidas enredaderas
a nuestros pies. Han mutilado
de tajo nuestras alas,
y nosotros,
somos otros,
el boceto del sueño
jamás realizado.
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