Nos reunimos al fin

Saldor

Poeta fiel al portal
Nos reunimos al fin
tal vez sea tarde, no lo se.
Dejamos de lado el miedo
nos acercamos en desvelos
lejanos,
cercados estábamos
por el pasado,
por el entorno, ese que asusta
que a veces aterra
y entierra las garras y no nos deja escape.
Es la jaula del lamento que nadie escucha
Es el infierno de la apatía
Es la tristeza de la desazón.

Nos reunimos al fin
no fue tan difícil.
Cortamos las ataduras
ligaduras que nosotros mismos pusimos
y nos miramos de frente
la sonrisa es cómplice,
aunque no adviertes al voltear el guiño
mi regalo osado
el ridículo si no es correspondido
respiro aliviado,
por suerte no lo has notado.

Nos reunimos al fin
y caminamos dando saltos
deambulamos por los parques del cariño que nace
con la fragilidad del primer brote.
Cuidamos aquello incierto que puede llegar a ninguna parte
Nos entregamos por completo a evitar
El probable fin de aquello valioso
Que sin nuestra intervención se desarma a un soplo
Así caminamos
Así vivimos
Así sufrimos

Y mientras caminamos protegemos nuestro feudo interno
el bastión de nuestras pequeñeces y desvelos
Apagamos los sueños
no sea que al otro le parezcan deletéreos,
Mire nuestras contradicciones internas
y se desarme el castillo de naipes de cristal
que tardamos años en construir
y al que día a día,
agregamos una nueva carta,
lentamente, con prolijidad de relojero
se nos va la vida en ello
por eso lo protegemos y escondemos
y nos enaltecemos vanamente
pequeños guardianes de secretos inútiles
NUESTROS secretos inútiles.

Nos reunimos al fin
y caminamos, pero nos detenemos.
Es humano pasar y mirar,
pensar y repensar
Desandar lo andado
y avanzar a los tumbos.
Hay veces que caminamos detenidos,
frenados antes de levantar el pie.
Las fuerzas internas son barreras difíciles de superar
las ataduras que nos anclan a temores profundos
cuerdas para amarrarnos los zapatos
el izquierdo y el derecho
y tropezar.

Y sin embargo avanzamos
Lentamente y sin mirarnos
Mientras nos lanzamos ojeadas escondidas
con sonrisitas coartadas,
que no se note mucho que disfrutamos
Y aumentamos la tensión con silencios incómodos
que en realidad son cómplices
Y aunque hacemos como que no lo notamos
nos regocijamos y gozamos
Para los adentros, que el otro no vea

Y en algún momento paramos
difícil decir cuando
En algún lugar donde nos sentimos cómodos
El rincón secreto al otro lado de las lagunas mentales
Donde llueven las lágrimas
Y danzan los deseos
Dónde los pensamientos caminan de la mano,
se lanzan a volar, y te saludan con un beso
Ahí es donde nos miramos,
nos reconocemos, nos saludamos.
Donde bajamos la guardia
y aparecemos pequeños tal cual somos
Es la verdadera grandeza.

Nos reunimos al fin
Supongo que no es tarde
Sin miedo, sin ataduras
mostrando los recovecos internos,
desnudas almas que se miran al espejo
se presentan y se entregan.
Pues cuando nos presentamos en bandeja
y arriesgamos todo lo que somos,
es en ese único momento
cuando vivimos al máximo
estrujamos al máximo la existencia
y trascendemos.
 
me gustó este poema , creo que has avanzado mucho , sigue escribiendo , pues es como una pequeña ventana a tu alma .
Cuidate
 

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