• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Nos sobra con mirarnos

Alas de marioneta

Poeta asiduo al portal
De tanto remar entre sábanas dormidas,

una noche se me rompió la pared del alma

y casi sin quererlo, entró la luna a escondidas

entre empujones a mi aliento y brillos en mi cama.


La obscuridad se volvió luz en mi mesita,

del cenicero empezó a brotar una música extraña,

no podía evitar bailar, me puse en pie, luego de rodillas,

le supliqué que siguiera sonando y amaneció la mañana.


De las lágrimas de cada despertar, germinó una sonrisa,

de las pupilas cansadas de tanto soñar, soñé que volvía a casa,

que mi soledad desayunaba besos, que inundábamos la cocina

donde un día me dijo adiós y se nos ahogaron las tostadas.


Pero esta vez no estaba soñando, me olía a pan con mantequilla,

a café sin sólo y sin dolor, a manchar otra vez la almohada

derramando la leche entre abrazos y la traza entre caricias,

saltando al vacío de su piel entre mi piel y nuestras ganas

de querernos tanto que para siempre, cuando abramos las cortinas

sepamos que nos sobra con mirarnos y cerremos las persianas.​
 
De tanto remar entre sábanas dormidas,

una noche se me rompió la pared del alma

y casi sin quererlo, entró la luna a escondidas

entre empujones a mi aliento y brillos en mi cama.


La obscuridad se volvió luz en mi mesita,

del cenicero empezó a brotar una música extraña,

no podía evitar bailar, me puse en pie, luego de rodillas,

le supliqué que siguiera sonando y amaneció la mañana.


De las lágrimas de cada despertar, germinó una sonrisa,

de las pupilas cansadas de tanto soñar, soñé que volvía a casa,

que mi soledad desayunaba besos, que inundábamos la cocina

donde un día me dijo adiós y se nos ahogaron las tostadas.


Pero esta vez no estaba soñando, me olía a pan con mantequilla,

a café sin sólo y sin dolor, a manchar otra vez la almohada

derramando la leche entre abrazos y la traza entre caricias,

saltando al vacío de su piel entre mi piel y nuestras ganas

de querernos tanto que para siempre, cuando abramos las cortinas

sepamos que nos sobra con mirarnos y cerremos las persianas.​
Excelentes letras bordadas de surrealismo.
Un abrazo.
 
De tanto remar entre sábanas dormidas,

una noche se me rompió la pared del alma

y casi sin quererlo, entró la luna a escondidas

entre empujones a mi aliento y brillos en mi cama.


La obscuridad se volvió luz en mi mesita,

del cenicero empezó a brotar una música extraña,

no podía evitar bailar, me puse en pie, luego de rodillas,

le supliqué que siguiera sonando y amaneció la mañana.


De las lágrimas de cada despertar, germinó una sonrisa,

de las pupilas cansadas de tanto soñar, soñé que volvía a casa,

que mi soledad desayunaba besos, que inundábamos la cocina

donde un día me dijo adiós y se nos ahogaron las tostadas.


Pero esta vez no estaba soñando, me olía a pan con mantequilla,

a café sin sólo y sin dolor, a manchar otra vez la almohada

derramando la leche entre abrazos y la traza entre caricias,

saltando al vacío de su piel entre mi piel y nuestras ganas

de querernos tanto que para siempre, cuando abramos las cortinas

sepamos que nos sobra con mirarnos y cerremos las persianas.​


Muy bello. Me gustó mucho. Un saludo!!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba