Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Me uno a tu mediocridad!Nosotros, los poetas mediocres
Nosotros, los poetas mediocres,
que sólo escribimos porque nos gusta,
no sabemos nada de los bajos fondos,
ni las tertulias en las embajadas.
No entendemos nada gerundios, sinalefas,
ni que significa arte mayor.
Nunca estamos seguros,
de como se escribe iba, cómo y dónde.
Jamás supimos porque son grandes,
Shakespeare, Virgilio y Cervantes.
Decimos haber leído a Borges,
Kafka, Girondo, Poe y Neruda.
Porque en un diario,
(al desenvolver los huevos),
nos dieron la hoja literaria.
No sabemos el significado de las palabras,
las hemos heredado desde la historia.
Ignoramos las luchas por el Elesponto,
y el control por la Tierra Media.
Aunque nos fascinan los amores de Zeus,
los poemas de Salomón
y las canciones de María Elena Walsh
Tampoco sabemos de madrugadas,
filosofía de barricada, alcohol, ni humos raros.
Nunca hemos tomado partido, por ejército alguno
Jamás recitado Setenta Balcones,
para conseguir una rebaja en un quilombo,
porque nunca lo hemos aprendido,
y nunca entramos allí.
Ignoramos la relación entre Baudelaire,
Rimbaud, con Jim Morrison,
Ni porque Robert Zimmerman,
cambió su apellido en honor a Dylan Thomas.
Porque Lennon le dedicaba a Yoko,
poemas de Whitman.
Nosotros solamente, escribimos.
Le escribimos a la luna, el mar, los bosques.
No porque otros lo hayan hecho,
sino porque nos recuerdan las horas de descanso.
Le escribimos al hambre y el humo de los colectivos.
Porque es nuestra realidad material.
Le escribimos a la mujer cotidiana,
esa que parió nuestros hijos,
esa que nos vende la verdura,
esa que comparte una clase,
esa que coincide en nuestro viaje.
Nuestros poemas nunca figuraran en los salones.
Porque insistimos en las palabras culo, pedo y vagina.
Porque nos negamos a contar las sílabas.
Porque nunca nos acordamos,
que escribimos tres renglones mas arriba.
Sin embargo, nos negamos a considerar,
que Bécquer era un autista, ni Darío un elitista.
Disfrutamos a Benedetti, Storni y Mistral,
como a Violeta Parra y Ernesto Cardenal.
No escribimos para llenar nuestras horas de ocio,
ni para combatir el aburrimiento.
Escribimos porque
la sangre nos fluye por las arterias,
no podemos dejar de enamorarnos,
queremos llenar este mundo de luz,
de justicia, amor y vida.
Sabemos que no podremos evitar,
los exterminios, los misiles y la expoliación.
Pero sí disminuir sus alcances y secuelas.
Porque en la razón de nuestra mediocridad,
los ángeles nos asisten,
y nos cuentan de la verdadera belleza,
esa que por poseer huesos,
nos impedimos en conocer.
Pues bien, aquí estamos,
en esta muchedumbre de agua mineral,
no nos invitarán al caviar,
ni a los sótanos revolucionarios.
Entonces escribiremos nuestros poemas,
pobres poemas sin métrica ni rima,
con las biromes robadas de las oficinas,
en hojas rehusadas manchadas de estofado,
pensando en cuantos días hace que no la vemos,
o como pudieron haber aumentado el precio del pan.
Perdonen que nuestro mundo sea nuestro barrio.
Que nuestro transporte un tren metropolitano.
Que nuestras armas
un pedazo de tiza o un teclado.
Perdonen los genios nuestra ignorancia.
Disculpen, no estuvimos con Lord Byron,
porque estábamos disfrutando,
un picnic, un orgasmo o cambiando pañales.
¡Somos poetas!
La poesía debería salir a las calles.
Todos podemos hacer de nuestra vida poesia.
Ha sido un placer leerte.
Si te apedrean,
Grita.
Acudiremos a rescatarte.
Resiste.
¡No cambies!