Alejandro De las Heras
Poeta recién llegado
Me perdí en la razón,
buscando la solución,
llegué a mi cabeza,
lluvia de tristeza,
que cae en forma de
alcohol,
al mendigo y al señor.
Ojos que miran al pasado,
mirando lo pisado,
locos por dejar huella atrás.
Y diamantes en su pecho,
no cayeron al suelo,
no se quedaron en el lecho,
ni siquiera por detrás.
Sus labios se mudaron
al paseo de los tristes,
esta mejilla a la que besaron
curó mi porvenir.
Zapatos que golpearon,
el suelo de mi vivir.
buscando la solución,
llegué a mi cabeza,
lluvia de tristeza,
que cae en forma de
alcohol,
al mendigo y al señor.
Ojos que miran al pasado,
mirando lo pisado,
locos por dejar huella atrás.
Y diamantes en su pecho,
no cayeron al suelo,
no se quedaron en el lecho,
ni siquiera por detrás.
Sus labios se mudaron
al paseo de los tristes,
esta mejilla a la que besaron
curó mi porvenir.
Zapatos que golpearon,
el suelo de mi vivir.