Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
.
a las fronteras
festeja su concubinato fumando
en una banca de la sala donde esperan
los relojes pacientes
que han perdido la esperanza
en el andén los baúles
-celda de la letra muerta-
despiertan al oír pasar el tren
de los recuerdos a hora incierta
las cartas se lavan la vergüenza ajena
de la cara bajo un chorro de nostalgia
tratan de ocultar entre borrones
y pañuelos blancos su propio desconsuelo
saben
-el tiempo lo recita todo el tiempo-
que el cabús es la primera
y viceversa
que el boleto era sólo de ida
su reclusión les duele a sepia
les sabe a hipo descompuesto
hay nostalgia que no mueren hasta ser lloradas
hay muertes que reviven con la herida de la pena viva
hay trenes que no llegan a frontera alguna
inventarios que nunca se terminan
saldos que jamás vivieron los haberes
hay pacientes que no pierden la esperanza
existen lejanías
que presumen ciegas pero no lo saben todo.
Due® 24.3.10
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