Tu voz,
aquella dulce melodía
que deleitaban mi puesta del sol;
tu sonrisa,
aquel gesto radiante
que iluminaba mi sendero;
tu mirada,
brillo resplandeciente de cada madrugada;
tu imagen,
pincelada maestra de las plumas de oro;
tu voz, tu sonrisa, tu mirada, tu imagen
ahora forman parte de un suspiro,
de un anhelo, de un recuerdo.
Todo es la nieve en el verano,
es el rocío en el desierto,
es el pan que pide el mendigo
en medio de un concierto sin música,
en compañía de una quimera
y del lacerante olvido de tu cariño.
aquella dulce melodía
que deleitaban mi puesta del sol;
tu sonrisa,
aquel gesto radiante
que iluminaba mi sendero;
tu mirada,
brillo resplandeciente de cada madrugada;
tu imagen,
pincelada maestra de las plumas de oro;
tu voz, tu sonrisa, tu mirada, tu imagen
ahora forman parte de un suspiro,
de un anhelo, de un recuerdo.
Todo es la nieve en el verano,
es el rocío en el desierto,
es el pan que pide el mendigo
en medio de un concierto sin música,
en compañía de una quimera
y del lacerante olvido de tu cariño.