Nostalgia

Bartleby - el alegre

Poeta recién llegado
Nostalgia

Cierto que te extraño,
las conversaciones en la plaza,
la caminata bajo el meridiano
el fuerte olor a trucha
del mar de Barranco,
el cigarro que prendo haciendo
una casita con las manos,
el sugerirte comprar
un vino Malbec y meterle una
margarita con mucha pomarola;
deseoso de que me comentes
como te ha ido con tu
libro de poemas,
si fue tan bien recibido
como el que nunca publiqué,
el que tenía un nombre
radiactivo, humano e interestelar.

Ir por la playa
entre los leños, rocas pulidas
y arena con hoyitos,
lugar de los muimuy y los suspiros,
esperar a esa tocada
del sábado,
donde suenan muchos sintentizadores,
rock en español y de los 80s;
ir al parque municipal,
y reír mucho
con mis maniáticos gestos de
monos gigantescos,
y tótems luciferinos que comen cerebros.

No duele el corazón,
solo se resiente,
muchas veces cuando andamos
por una cuadra,
y recordamos esa bodega,
ese ficus, ese letrero de av. Balta;
es que me veo,
más joven, más ligero,
más orate e incomprensible e incomprendido,
andando sin saber a donde,
tomado de una botella
y de tu mano
como un niño sin padre
tomaría la de un dios hecho de carne;
y es como te veía,
protectora en realidades
que se mezclan con sueños,
y en ellos,
está ese fantasma, el de la nostalgia,
que nos muestra todo,
desde una mecedora,
un jazz en vivo,
una habitación de domingo por la tarde.
 
Nostalgia

Cierto que te extraño,
las conversaciones en la plaza,
la caminata bajo el meridiano
el fuerte olor a trucha
del mar de Barranco,
el cigarro que prendo haciendo
una casita con las manos,
el sugerirte comprar
un vino Malbec y meterle una
margarita con mucha pomarola;
deseoso de que me comentes
como te ha ido con tu
libro de poemas,
si fue tan bien recibido
como el que nunca publiqué,
el que tenía un nombre
radiactivo, humano e interestelar.

Ir por la playa
entre los leños, rocas pulidas
y arena con hoyitos,
lugar de los muimuy y los suspiros,
esperar a esa tocada
del sábado,
donde suenan muchos sintentizadores,
rock en español y de los 80s;
ir al parque municipal,
y reír mucho
con mis maniáticos gestos de
monos gigantescos,
y tótems luciferinos que comen cerebros.

No duele el corazón,
solo se resiente,
muchas veces cuando andamos
por una cuadra,
y recordamos esa bodega,
ese ficus, ese letrero de av. Balta;
es que me veo,
más joven, más ligero,
más orate e incomprensible e incomprendido,
andando sin saber a donde,
tomado de una botella
y de tu mano
como un niño sin padre
tomaría la de un dios hecho de carne;
y es como te veía,
protectora en realidades
que se mezclan con sueños,
y en ellos,
está ese fantasma, el de la nostalgia,
que nos muestra todo,
desde una mecedora,
un jazz en vivo,
una habitación de domingo por la tarde.
Cuando de desnudar el alma se trata cualquier detalle suma. Un gran recorrido.
Un abrazo, bartleby.




Me recuerdas al padre de Cristián y Camila.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba