Yoja's
Poeta recién llegado
De nada me sirvieron mis recursos.
No sirvió encadenarte los oídos con mis versos.
No me sirvió de nada el record de las horas que utilizó mi cuerpo inútilmente, en busca de la clave que abre la caja fuerte del placer de tu cuerpo.
De nada me sirvió el laberinto de los muros que está sentado sobre la bahía.
De nada me sirvieron los teléfonos que me llamaron.
Ni el farol que arrancaron de la calle,
en donde todavía te esperan mis recuerdos.
No me sirvió escucharte, torturarte, dolerte, adorarte.
Darte mi corazón en la bandeja de un te amo latiendo la verdad.
No sirvió que mi atención se casara contigo.
Que abandonara todo.
Que se detuviera el carro de mi vida,
para cambiar la rueda que reventó al pasar sobre tu afilada incertidumbre.
De nada me sirvió;
Tan solo pude conquistar la palabra cariño.
Y un abrazo que me dijo adiós.
Frente al parque donde fusilaste con las balas del olvido.
Los sueños que nunca fueron realidad.
No sirvió encadenarte los oídos con mis versos.
No me sirvió de nada el record de las horas que utilizó mi cuerpo inútilmente, en busca de la clave que abre la caja fuerte del placer de tu cuerpo.
De nada me sirvió el laberinto de los muros que está sentado sobre la bahía.
De nada me sirvieron los teléfonos que me llamaron.
Ni el farol que arrancaron de la calle,
en donde todavía te esperan mis recuerdos.
No me sirvió escucharte, torturarte, dolerte, adorarte.
Darte mi corazón en la bandeja de un te amo latiendo la verdad.
No sirvió que mi atención se casara contigo.
Que abandonara todo.
Que se detuviera el carro de mi vida,
para cambiar la rueda que reventó al pasar sobre tu afilada incertidumbre.
De nada me sirvió;
Tan solo pude conquistar la palabra cariño.
Y un abrazo que me dijo adiós.
Frente al parque donde fusilaste con las balas del olvido.
Los sueños que nunca fueron realidad.
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