Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
En este intento admiro
los márgenes sutiles
de un cúmulo de noches y experiencias,
vertidas en mi piel emancipada
de la indómita sombra
de mis primeros años.
Su dádiva forjó mi ser presente:
ha sido un caminar
de lento aprendizaje
y múltiples caídas.
Mis nóveles momentos atesoro
como un guardián vetusto, amordazado
bajo la débil luz
oculta en un sendero.
En ellos puedo ver asentamientos
actuales y remotos
a través del ascenso introspectivo.
Aprecio su valor imprescriptible,
las simples expresiones
que nacen desde un cálido conjuro.
La suma del dolor:
su grito en el estruendo de las horas
deseando justicia.
El ánimo incansable
y mi siempre devota libertad
que me insta a perseguir
la estela, en que suspiran
las voces de mis sueños.
Dvaldés.
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