Medusa
Desertora
Como cada miércoles a las nueve de la mañana, cita obligada: un sillón negro comodísimo, un enfermero, una pila de agujas, sondas, mi brazo extendido y mi voluntad rendida.
Noventa minutos de envenenamiento: sudor, frío, miedo... Sufrir, frío, miedo...
A esto yo también le llamo "Crónica de una muerte anunciada".
Noventa minutos de envenenamiento: sudor, frío, miedo... Sufrir, frío, miedo...
A esto yo también le llamo "Crónica de una muerte anunciada".