Loynalcanzable
Poeta recién llegado
Deja en tu sangre crecer la primavera;
esa que triste en tus pupilas clava
el aguijón doliente del que sueña,
el sueño oscuro, que robó tu almohada...
Deja crecer tu risa ante mi llanto,
en ese abrazo ciego entre las sombras
y a tu silueta renunciar mañana,
como algo puro, que jamás se nombra.
Rompe el velo...¡otra vez!, el que en silencio
tu virginal belleza idolatraba...
Y ahora cede tu mano complacida
ante el anillo, que te hará su esclava.
Y ya nunca hacia atrás mirar anheles,
las pasiones injustas que vivimos;
que en un altar han de besar tu boca
y sellarán por siempre tu destino.
esa que triste en tus pupilas clava
el aguijón doliente del que sueña,
el sueño oscuro, que robó tu almohada...
Deja crecer tu risa ante mi llanto,
en ese abrazo ciego entre las sombras
y a tu silueta renunciar mañana,
como algo puro, que jamás se nombra.
Rompe el velo...¡otra vez!, el que en silencio
tu virginal belleza idolatraba...
Y ahora cede tu mano complacida
ante el anillo, que te hará su esclava.
Y ya nunca hacia atrás mirar anheles,
las pasiones injustas que vivimos;
que en un altar han de besar tu boca
y sellarán por siempre tu destino.