Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Noviembre.
(Del hombre y un mes frío)
Ya no florecen, en esta alfombra gris de asfalto,
las plantas de mis pies y mis deseos de niño.
Yo no tuve la culpa de haber nacido en noviembre,
con el frío acumulándose en el pecho
Y el otoño desojando el viento entre las ramas.
(El invierno se presenta silencioso)
A veces tu boca se me asemeja al infinito,
vasta y compleja, pero vacía en sus adentros.
No es que tu ausencia me duela más que la mía
o que la mía no haya sido jamás pronosticada,
es solo que no me acostumbro a
(Y hay veces que es mejor callar que decir basta)
Ciertas melodías se cuelan por la puerta y la ventana,
un cantico alegre, una vela encendida en algún sitio.
Yo no tuve la culpa de haber nacido en un noviembre,
no tuve la culpa de haber nacido en un mes frío,
y sin embargo pronto nevará y te iras en un latido.
(Feliz cumpleaños infeliz y viejo amigo)
Hay estrellas en el cielo inundando mis pupilas.
A veces me acuerdo de tu cabellera al viento,
otras tantas solo de la intensidad de tu mirada.
Entonces tu sonrisa en la memoria desvanece
Y llueven estrellas de mis ojos en el firmamento.
(Que triste es el invierno, que daño le hace al alma el frío)
-Del hombre y un mes frío-
(Del hombre y un mes frío)
Ya no florecen, en esta alfombra gris de asfalto,
las plantas de mis pies y mis deseos de niño.
Yo no tuve la culpa de haber nacido en noviembre,
con el frío acumulándose en el pecho
Y el otoño desojando el viento entre las ramas.
(El invierno se presenta silencioso)
A veces tu boca se me asemeja al infinito,
vasta y compleja, pero vacía en sus adentros.
No es que tu ausencia me duela más que la mía
o que la mía no haya sido jamás pronosticada,
es solo que no me acostumbro a
(Y hay veces que es mejor callar que decir basta)
Ciertas melodías se cuelan por la puerta y la ventana,
un cantico alegre, una vela encendida en algún sitio.
Yo no tuve la culpa de haber nacido en un noviembre,
no tuve la culpa de haber nacido en un mes frío,
y sin embargo pronto nevará y te iras en un latido.
(Feliz cumpleaños infeliz y viejo amigo)
Hay estrellas en el cielo inundando mis pupilas.
A veces me acuerdo de tu cabellera al viento,
otras tantas solo de la intensidad de tu mirada.
Entonces tu sonrisa en la memoria desvanece
Y llueven estrellas de mis ojos en el firmamento.
(Que triste es el invierno, que daño le hace al alma el frío)
-Del hombre y un mes frío-