Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
8-2-2014 Nube Blanca
Dedicado a nube blanca.
¡Si acaso eres nube viajera!
¿Entonces qué hada te detiene?
¡Por Dios! ¿Qué enseguida no vienes?
Pues, conocerte yo quisiera.
Quiero mirarte tal como eres,
poder contemplarte a la cara,
extasiarme de tu piel clara...
que te transformas cuando quieres.
Si, dime ¿Qué te detiene ahora
cruzar el ancho mar? Si el viento
que te impulsa por mandamiento,
es seguro, sin más demora.
Aquí te esperaré en mi calma,
te guiarán mis gaviotas grises.
¡Llámame cuando me divises!
Para recibirte con palmas,
y cantarte mucho antes que pises...
éste verso extraído del alma.
De mi lira cual arco veloz,
saldrá ésta flecha mensajera,
llevándote el eco de mi voz,
que oirás: Te quiero compañera.
Autor: Rogelio Miranda
Dedicado a nube blanca.
¡Si acaso eres nube viajera!
¿Entonces qué hada te detiene?
¡Por Dios! ¿Qué enseguida no vienes?
Pues, conocerte yo quisiera.
Quiero mirarte tal como eres,
poder contemplarte a la cara,
extasiarme de tu piel clara...
que te transformas cuando quieres.
Si, dime ¿Qué te detiene ahora
cruzar el ancho mar? Si el viento
que te impulsa por mandamiento,
es seguro, sin más demora.
Aquí te esperaré en mi calma,
te guiarán mis gaviotas grises.
¡Llámame cuando me divises!
Para recibirte con palmas,
y cantarte mucho antes que pises...
éste verso extraído del alma.
De mi lira cual arco veloz,
saldrá ésta flecha mensajera,
llevándote el eco de mi voz,
que oirás: Te quiero compañera.
Autor: Rogelio Miranda
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