Kevin Aguirre Sánchez
Poeta recién llegado
Como la alegría de un niño ante un nuevo juguete
O como el buen gusto de probar una golosina,
Feliz, contento, es como nacer nuevamente,
Eres mi sol, tú eres mi ángel, eres mi medicina.
Me cambiaste desde el primer beso que me diste
Y con esa sonrisa me llegaste a cautivar,
Con el sonido de tu voz suavemente sedujiste
El alma mía sin dejarme suspirar.
Gracias a ti mi corazón comenzó a sentir,
Y hoy, en cada latido me repite tu nombre,
No basta decirte que me haces tan feliz
Si esto que siento hace que me asombre.
¿Dónde aprendiste el lenguaje del cielo?
¿Cómo te diste cuenta de todos mis vacíos?
Hoy eres capaz de cumplir todos mis anhelos
Y abrigar con tu calor mi ser que moría de frio.
Mi cielo dejo de ser gris, dejo de ser triste,
Y con tu sonrisa pintaste mis nubes de color,
Pintaste de esperanza mis nubes grises,
Con tanto solo tus labios, con tus besos de amor.
Si, que dure lo que tenga que durar,
No importa que me seduzcas a la locura,
Que al final, si es que llega a terminar,
Sabremos que valió la pena perder la cordura.
O como el buen gusto de probar una golosina,
Feliz, contento, es como nacer nuevamente,
Eres mi sol, tú eres mi ángel, eres mi medicina.
Me cambiaste desde el primer beso que me diste
Y con esa sonrisa me llegaste a cautivar,
Con el sonido de tu voz suavemente sedujiste
El alma mía sin dejarme suspirar.
Gracias a ti mi corazón comenzó a sentir,
Y hoy, en cada latido me repite tu nombre,
No basta decirte que me haces tan feliz
Si esto que siento hace que me asombre.
¿Dónde aprendiste el lenguaje del cielo?
¿Cómo te diste cuenta de todos mis vacíos?
Hoy eres capaz de cumplir todos mis anhelos
Y abrigar con tu calor mi ser que moría de frio.
Mi cielo dejo de ser gris, dejo de ser triste,
Y con tu sonrisa pintaste mis nubes de color,
Pintaste de esperanza mis nubes grises,
Con tanto solo tus labios, con tus besos de amor.
Si, que dure lo que tenga que durar,
No importa que me seduzcas a la locura,
Que al final, si es que llega a terminar,
Sabremos que valió la pena perder la cordura.