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Nubes del casi verano en el manantial de Progreso

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Te inclinas a beber de la nube derramada,
manantial tantas veces nube, siempre cielo.
Tu pelo bebe primero un agua de ojos ralentizados,
una leve corriente de mirada, lucero de mediodía.
Te gusta lo que ves. Tus ojos dorados flotan
como hojas desprendidas del cielo de junio.
Me gusta lo que veo. Me gusta
con todas las cuerdas de mi sangre. Me gusta
que te entres de a poco en mis pupilas
como tus pies en el manantial. Tus colores mojados
despliegan su abanico en el agua y en mis ojos,
te derramas y revuelves con mis tejidos saturados
hasta el borde, te haces música de espuma.
Debo tocarte, plañirte, abrazarte como el agua te abraza.
El agua ya va por el encaje beige de tus pechos,
la frialdad se contrae, la transparencia se evapora.
Entras en el agua y ella asciende, te palpa,
te reconoce de antes con su infalible memoria.
Eras líquida. Tus pechos cuajados eran cauce.
Del rocío se destilaba el temblor de tu boca.
A lejos el mar ardía con tus ojos.
Cruzas el manantial a nado como un rayo en el tiempo,
las nubes se destrozan en su intento sinusoidal,
pruebas a abandonar el aire, a mimetizarte con las algas.
Sobre la roca de la orilla, me gusta lo que veo
tanto como a ti te gusta que te observen.
Un medio rostro emerge en la bocanada.
Tu cabello lavado abre tu rostro, tus ojos murmuran,
tu boca parpadea mientras una mano se levanta
de entre el cielo destruido a la altura de la gloria.
Entre tus dedos escurre el agua verde y el beige
de unos tirantes. En serio, me gusta mirar las nubes
que rompen el cielo sobre la piel del agua, pero...
¡Al demonio la imaginación de lo que estoy viendo!
Ahora tú y yo vamos a nadar, nadar y nadar.


09 de junio de 2025
 
Te inclinas a beber de la nube derramada,
manantial tantas veces nube, siempre cielo.
Tu pelo bebe primero un agua de ojos ralentizados,
una leve corriente de mirada, lucero de mediodía.
Te gusta lo que ves. Tus ojos dorados flotan
como hojas desprendidas del cielo de junio.
Me gusta lo que veo. Me gusta
con todas las cuerdas de mi sangre. Me gusta
que te entres de a poco en mis pupilas
como tus pies en el manantial. Tus colores mojados
despliegan su abanico en el agua y en mis ojos,
te derramas y revuelves con mis tejidos saturados
hasta el borde, te haces música de espuma.
Debo tocarte, plañirte, abrazarte como el agua te abraza.
El agua ya va por el encaje beige de tus pechos,
la frialdad se contrae, la transparencia se evapora.
Entras en el agua y ella asciende, te palpa,
te reconoce de antes con su infalible memoria.
Eras líquida. Tus pechos cuajados eran cauce.
Del rocío se destilaba el temblor de tu boca.
A lejos el mar ardía con tus ojos.
Cruzas el manantial a nado como un rayo en el tiempo,
las nubes se destrozan en su intento sinusoidal,
pruebas a abandonar el aire, a mimetizarte con las algas.
Sobre la roca de la orilla, me gusta lo que veo
tanto como a ti te gusta que te observen.
Un medio rostro emerge en la bocanada.
Tu cabello lavado abre tu rostro, tus ojos murmuran,
tu boca parpadea mientras una mano se levanta
de entre el cielo destruido a la altura de la gloria.
Entre tus dedos escurre el agua verde y el beige
de unos tirantes. En serio, me gusta mirar las nubes
que rompen el cielo sobre la piel del agua, pero...
¡Al demonio la imaginación de lo que estoy viendo!
Ahora tú y yo vamos a nadar, nadar y nadar.


09 de junio de 2025

Buenas letras nos propones para empezar la mañana amigo Pedro.
Un placer detenerse en tu obra y sumergirse en la diversidad de tus letras.
Siempre un eterno abrazo desde los poéticos cielos de este halcón.

 
Te inclinas a beber de la nube derramada,
manantial tantas veces nube, siempre cielo.
Tu pelo bebe primero un agua de ojos ralentizados,
una leve corriente de mirada, lucero de mediodía.
Te gusta lo que ves. Tus ojos dorados flotan
como hojas desprendidas del cielo de junio.
Me gusta lo que veo. Me gusta
con todas las cuerdas de mi sangre. Me gusta
que te entres de a poco en mis pupilas
como tus pies en el manantial. Tus colores mojados
despliegan su abanico en el agua y en mis ojos,
te derramas y revuelves con mis tejidos saturados
hasta el borde, te haces música de espuma.
Debo tocarte, plañirte, abrazarte como el agua te abraza.
El agua ya va por el encaje beige de tus pechos,
la frialdad se contrae, la transparencia se evapora.
Entras en el agua y ella asciende, te palpa,
te reconoce de antes con su infalible memoria.
Eras líquida. Tus pechos cuajados eran cauce.
Del rocío se destilaba el temblor de tu boca.
A lejos el mar ardía con tus ojos.
Cruzas el manantial a nado como un rayo en el tiempo,
las nubes se destrozan en su intento sinusoidal,
pruebas a abandonar el aire, a mimetizarte con las algas.
Sobre la roca de la orilla, me gusta lo que veo
tanto como a ti te gusta que te observen.
Un medio rostro emerge en la bocanada.
Tu cabello lavado abre tu rostro, tus ojos murmuran,
tu boca parpadea mientras una mano se levanta
de entre el cielo destruido a la altura de la gloria.
Entre tus dedos escurre el agua verde y el beige
de unos tirantes. En serio, me gusta mirar las nubes
que rompen el cielo sobre la piel del agua, pero...
¡Al demonio la imaginación de lo que estoy viendo!
Ahora tú y yo vamos a nadar, nadar y nadar.


09 de junio de 2025
Me encanta esa sensación de líquido que se derrama y se hunde y abarca. Bello poema de sensaciones líquidas. Un gusto leerte.
 
Me encanta esa sensación de líquido que se derrama y se hunde y abarca. Bello poema de sensaciones líquidas. Un gusto leerte.
En estas temporadas que parecen suceder bajo el sol de Comala, es maravilloso tener un manantial a tiro de piedra. Con un poco de suerte, pronto desarrollaré branquias, ja, ja. Ahora toca cuidarse se Tláloc.
Muchas gracias, amiga Luciana, por tu amable visita. Va un gran abrazo.
 
¡Amé esto!

El calor derrite tus terroncitos de azúcar y brota un manantial de caramelo de tus manos, Babosito...
(¡Puaaaj, qué rico!:p)

Abrazo y chanclazo, Pinchelírico.
Pon a tu fiel y amado Godzillo tres horitas bajo el sol, bebé, para que ya no se caiga de los dos lados de la cama; mira que si no se le derrite la gelatina de la panzota, mínimo agarra colorcito ese tono de leche agria que tiene. o_O

Ahora mismo envidio el clima del austro, la verdad. Deja que me consiga una patrocinadora porteña que me ponga renta y pisito, y en corto me largo para allá, a vivir de unicornios, flores y nubecitas, como vos.:D

Abrazote, malvada.
 
Wooow mi querido amigo, tanto tiempo perdida y lo primero que encuentro al entrar
es este poema que me lleva a esas horas de tanto convivir, compartir, estar. Me encanta
lo que expresas y como lo expresas pero ya sabes que eso no es nuevo, porque siempre
me gusta lo que veo cuando estoy entre tus letras, y nadar en ellas es realmente un
verdadero placer. Te quiero por siempre. Besitos volando a tus mejillas.
 
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