Nubes en tus mejillas
Y la noche tirita fértil en estos inviernos
Nubes en tus mejillas
Que te velan a modo de guerreros
El cielo es perpetuamente gris
Eternamente ennublada, llana y apagada
Mis costas añejas se cubren de bruma
Y la tierra bosteza niebla
Mis paramos se cubren entre si
Se abrigan ensimismados solo por que así siempre fue
Los cristalinos ríos plasman tu silueta en sus claros
Los risueños montes se atisban sanos
Y las cumbres irrisoriamente se tienden gélidas
Casi al instante de ser enormes hielos
Nubes en tus mejillas que bastas suplican por algo de ti
Que se te hincan, que se te postran y se enseñorean
Que se te preceden y que braman férreos
Hasta por el último suspiro que evocas
Nubes que son velo a tu mirar
Nubes algodonizadas, francas y esbeltas
Talladas a tu perfil, corrugadas y nacientes a tu esbozo
Un inmenso manto gris cubren estos lares
El viento esquivo se muestra al paladar de mis acantilados
Y crepita, danza el fuego de frio que se cobija entre su regazo
Nubes en tu rostro que son altivas de tu aliento
Nubes que reflejan tu hermosura, el claror de tu dulzura
Nubes que irradian el placido hemisferio de tu rostro
Y la noche tirita fértil en estos inviernos
Nubes en tus mejillas
Que te velan a modo de guerreros
El cielo es perpetuamente gris
Eternamente ennublada, llana y apagada
Mis costas añejas se cubren de bruma
Y la tierra bosteza niebla
Mis paramos se cubren entre si
Se abrigan ensimismados solo por que así siempre fue
Los cristalinos ríos plasman tu silueta en sus claros
Los risueños montes se atisban sanos
Y las cumbres irrisoriamente se tienden gélidas
Casi al instante de ser enormes hielos
Nubes en tus mejillas que bastas suplican por algo de ti
Que se te hincan, que se te postran y se enseñorean
Que se te preceden y que braman férreos
Hasta por el último suspiro que evocas
Nubes que son velo a tu mirar
Nubes algodonizadas, francas y esbeltas
Talladas a tu perfil, corrugadas y nacientes a tu esbozo
Un inmenso manto gris cubren estos lares
El viento esquivo se muestra al paladar de mis acantilados
Y crepita, danza el fuego de frio que se cobija entre su regazo
Nubes en tu rostro que son altivas de tu aliento
Nubes que reflejan tu hermosura, el claror de tu dulzura
Nubes que irradian el placido hemisferio de tu rostro