Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Personal
Me he lavado las manos,
y después de hacerme el pelo,
me hice el amor a mí mismo,
y tuve un orgasmo sereno.
Pensé en la dama triunfante,
la dueña de mis sentimientos;
como no supe que hacer
cuando la tuve delante,
la dejé en el gran pedestal
que imaginamos en sueños.
Otro día tendré
un mejor pensamiento,
y espero llegar a poder
atreverme con el monumento;
si consigo siquiera saber
que la urna se abre por dentro,
tendré lo que hay que tener
y diré al interior lo que siento.
Dama que te escondes
y a la vez me inflamas de deseos;
Nubia atardecida
que así es como te veo,
seas amanecer de esta pobre vida,
y colma mi querer
aplacando mis anhelos.
Haz de mí tu esclavo,
déjate servir,
que ya llega mi mano
acariciándote por fin.