Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dímelo tú
porque yo no puedo,
no quiero dejar de quererte;
ensoñarte en la ilusión de tenerte.
Que florezcan espinas en mí
y tú te quedes con la rosa,
con la seda de la flor
con las más bellas cosas.
Que la razón me abandone,
que se marchite mi cuerpo,
que la vida de sorbos de vida.
que me flaquee el pensamiento.
No hay castigo, ni tormento,
lo suficientemente grande
que me pueda hacer dudar
el amor que por ti siento.
Que las páginas se plieguen
y que se me niegue el verso,
que te lloro como una tormenta
que lo arrasa todo, sin lágrimas.
Porque yo no quiero, ni puedo,
negar este amor, que por una mujer
como tú, siente un hombre como yo,
así que dímelo tú. Porque yo te quiero.
porque yo no puedo,
no quiero dejar de quererte;
ensoñarte en la ilusión de tenerte.
Que florezcan espinas en mí
y tú te quedes con la rosa,
con la seda de la flor
con las más bellas cosas.
Que la razón me abandone,
que se marchite mi cuerpo,
que la vida de sorbos de vida.
que me flaquee el pensamiento.
No hay castigo, ni tormento,
lo suficientemente grande
que me pueda hacer dudar
el amor que por ti siento.
Que las páginas se plieguen
y que se me niegue el verso,
que te lloro como una tormenta
que lo arrasa todo, sin lágrimas.
Porque yo no quiero, ni puedo,
negar este amor, que por una mujer
como tú, siente un hombre como yo,
así que dímelo tú. Porque yo te quiero.
::