Francisco León Román
Poeta recién llegado
Hoy quiero terminar con esta injusticia.
Seguir anhelando que sientas lo mismo por mí,
o que al menos lo consideres.
La forma en la que somos el uno con el otro,
es poco comprensible.
Es un amor que no trasciende, pero tampoco
hiere.
Si acaso es verdad lo que menciono, prefiero que seas
tú quién aumenta nuestra perpetua agonía.
El miedo nos impide perdernos en un eterno sentimiento.
Las palabras no han sido capaces de describir nuestra aflicción,
las miradas sí.
La forma en la que me miras cuando sospechas que te miro,
es imperdonable.
Aquella mirada es capaz de borrar el efluvio salino
de los mares y enfriar los desiertos con la más tierna
de las brisas.
Con lo que te menciono, no pretendo revolver el clima en tu cabeza.
Quiero decirte que no somos muy normales.
Estamos perdidos en una realidad inexistente, quizá absortos
el uno en el otro, en silencio, eternamente.
Seguir anhelando que sientas lo mismo por mí,
o que al menos lo consideres.
La forma en la que somos el uno con el otro,
es poco comprensible.
Es un amor que no trasciende, pero tampoco
hiere.
Si acaso es verdad lo que menciono, prefiero que seas
tú quién aumenta nuestra perpetua agonía.
El miedo nos impide perdernos en un eterno sentimiento.
Las palabras no han sido capaces de describir nuestra aflicción,
las miradas sí.
La forma en la que me miras cuando sospechas que te miro,
es imperdonable.
Aquella mirada es capaz de borrar el efluvio salino
de los mares y enfriar los desiertos con la más tierna
de las brisas.
Con lo que te menciono, no pretendo revolver el clima en tu cabeza.
Quiero decirte que no somos muy normales.
Estamos perdidos en una realidad inexistente, quizá absortos
el uno en el otro, en silencio, eternamente.
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