Nommo
Poeta veterano en el portal
Y fuimos, los dos, novios.
Camino del altar.
Donde el sacerdote empezó a saltar.
De júbilo, por nuestros ocho hijos, que iban en fila india.
Los suegros comían una ensalada de lechuga con bakalao.
El coro de voces polifónicas, abarrotaba la catedral. Millones y millones de cantores...
Miles de fotógrafos esperaban en el atrio.
Cientos de miles de ciudadanos, habían aceptado la invitación.
Los helicópteros de las cadenas de radio y Televisión, aguardaban, en lo alto del cielo.
Cuando de pronto, tú te pusiste a disparar.
Con el Kalashnikov, derribaste la escultura de la virgen María.
Menos mal que acudió, en seguida, el psiquiatra, y te puso la inyección.
Entonces, te calmaste y exclamó el cura: ¡ Puede besar a la novia !
Te besé y te abracé, pero te fundías. Te derretías.
Eras unas natillas de vainilla, con helado de turrón.
Te amo, y escucho el sermón...
Camino del altar.
Donde el sacerdote empezó a saltar.
De júbilo, por nuestros ocho hijos, que iban en fila india.
Los suegros comían una ensalada de lechuga con bakalao.
El coro de voces polifónicas, abarrotaba la catedral. Millones y millones de cantores...
Miles de fotógrafos esperaban en el atrio.
Cientos de miles de ciudadanos, habían aceptado la invitación.
Los helicópteros de las cadenas de radio y Televisión, aguardaban, en lo alto del cielo.
Cuando de pronto, tú te pusiste a disparar.
Con el Kalashnikov, derribaste la escultura de la virgen María.
Menos mal que acudió, en seguida, el psiquiatra, y te puso la inyección.
Entonces, te calmaste y exclamó el cura: ¡ Puede besar a la novia !
Te besé y te abracé, pero te fundías. Te derretías.
Eras unas natillas de vainilla, con helado de turrón.
Te amo, y escucho el sermón...
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