danimub
Poeta fiel al portal
Éramos tan concecutivos.
afuera llovía en blanco y negro
y nosotros...
Nuestra mesa...
sus cuatro rodillas de pino,
su plano hojaldrado de instantes;
los vapores del té
ahumando el cielo raso.
Los cuadrados se imponían
como un mandato
en los senderos paralelos del mantel,
en tus crucigramas,
en la tele y mi camisa.
Esas tardes siguen duplicandose
por cuatro lados;
nuestra ventana
nuestros cuadernos
los saquitos y los libros viejos
cada tarde más viejos
y nosotros, siempre adyacentes
tocando el sol
en nuestra mesa.
afuera llovía en blanco y negro
y nosotros...
Nuestra mesa...
sus cuatro rodillas de pino,
su plano hojaldrado de instantes;
los vapores del té
ahumando el cielo raso.
Los cuadrados se imponían
como un mandato
en los senderos paralelos del mantel,
en tus crucigramas,
en la tele y mi camisa.
Esas tardes siguen duplicandose
por cuatro lados;
nuestra ventana
nuestros cuadernos
los saquitos y los libros viejos
cada tarde más viejos
y nosotros, siempre adyacentes
tocando el sol
en nuestra mesa.