Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Nos refugiábamos en nuestra nube
mientras el planeta giraba sin parar,
acariciábamos nuestros minutos
bailando momentos de lluvia bebé,
sus manos me ofrecían jardines,
sus besos, una entrada de par en par
a los rincones de mis sueños por ella
que respiraban sus rizos de luna llena,
abrazados al sol alcanzábamos el núcleo
de todas las cosas, la esencia del ser,
luego regresábamos a tierra firme
con una sonrisa inrrompible y el corazón
cargado de latidos del otro hasta la proxima vez.
mientras el planeta giraba sin parar,
acariciábamos nuestros minutos
bailando momentos de lluvia bebé,
sus manos me ofrecían jardines,
sus besos, una entrada de par en par
a los rincones de mis sueños por ella
que respiraban sus rizos de luna llena,
abrazados al sol alcanzábamos el núcleo
de todas las cosas, la esencia del ser,
luego regresábamos a tierra firme
con una sonrisa inrrompible y el corazón
cargado de latidos del otro hasta la proxima vez.
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