Leo Bruno
Poeta perdido, pero encontrado
Hoy será nuestra última noche,
Y al despertar me callaras tus reproche
De ese rincón que acostumbras estar,
veras mis pasos al marchar.
Sacare del baúl mi ropa más fina,
que tú sostendrás en tu esquina.
Me veras vestirla tranquila
Y de tu pena no veré lagrima
Ni suplica por mi estima
As sido mi consejera cautelosa,
de mis secretos, silenciosa,
de mi flojera cómplice cándida,
de mis miedos protectora,
y de mi primera vez, la provocadora.
Ahora me marcho, contento
me llama otro pecho presuroso
Inconsciente de su asecho.
a ser parte de un nuevo lecho.
No pienses por un segundo
que de ti me olvidado
es solo que estoy disponiendo
de un momento reservado
para en secreto contarte las cosas que me van pasando
Serás para mí, como blanca espuma
como la suave espesura, que me daba calma
con esa tibies que cobijabas mi alma
por que desde muy niño tú eras mi cama.
Y al despertar me callaras tus reproche
De ese rincón que acostumbras estar,
veras mis pasos al marchar.
Sacare del baúl mi ropa más fina,
que tú sostendrás en tu esquina.
Me veras vestirla tranquila
Y de tu pena no veré lagrima
Ni suplica por mi estima
As sido mi consejera cautelosa,
de mis secretos, silenciosa,
de mi flojera cómplice cándida,
de mis miedos protectora,
y de mi primera vez, la provocadora.
Ahora me marcho, contento
me llama otro pecho presuroso
Inconsciente de su asecho.
a ser parte de un nuevo lecho.
No pienses por un segundo
que de ti me olvidado
es solo que estoy disponiendo
de un momento reservado
para en secreto contarte las cosas que me van pasando
Serás para mí, como blanca espuma
como la suave espesura, que me daba calma
con esa tibies que cobijabas mi alma
por que desde muy niño tú eras mi cama.
Última edición: