En silencio, nos tomamos
de la mano, porque siempre
hay un silencio entre los versos,
una pausa, entre nostalgia
y nostalgia, una risa traviesa
que nos empapa la cara.
Estoy contigo,
atrapada entre tus brazos
siento tus dedos en los míos,
tan cálidos, tan tuyos, vas
a mi lado, sin mirarme
y mi corazón cuenta sus latidos,
no importa el tiempo,
los años, la vida.
Tu mano es mi fe, mi confianza,
la voz que me penetra la piel
con cada roce.
No hay prisa, contigo no hay noches
no hay días, solo esa estrella
que respira en mi oído,
y me hace saber que estamos vivos,
en esta inmóvil mañana de Mayo.
Ana mercedes Villalobos
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