Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Nuestro Amor
2da Parte
Luna de Miel
Por Andrés Amendizabal
Habíamos corrido discretos
desde el auto hasta un lujoso hotel,
no había un alto para las alegrías, los besos,
el tenernos cerca nos quemaba la piel.
Subimos por ascensor el edificio hasta sentir el cielo,
hasta el último piso de él.
Te llevaba en brazos, mientras me acariciaban tus dedos,
abrimos la puerta como si fuese papel.
Te bajé, y nos mirábamos, nos comían los nervios,
y reíamos felices, al fin pudo ser.
Nuestra ropa fue despojada por lo deseos,
nuestros cuerpos ya se querían tener.
Dejamos que nuestros nombres se fundieran en la cama,
nuestros olores los sentíamos cerca,
nuestros besos se hacían mil debajo de la sábana,
y nuestra piel dejaba de sernos ajena.
Hicimos con educación y gentileza el amor,
con una dulzura que empalagaban a nuestros destinos,
con una necesidad que rompía cualquier razón,
como si siempre nos hubiésemos querido.
(Como si siempre hubiésemos tenido el mismo corazón)
Un silencio nos arropó del frío gélido de la noche,
mientras continuábamos con nuestro amor,
con nuestro brío, con nuestro trote.
Parecíamos niños jugando con la imaginación.
Nuestros gemidos se ahogaron frente a nuestros besos,
y tus ojos con sueño de alegría me miraban cien veces,
mi manos completamente te recorrieron,
mientras embobado no dejaba de verte.
Exclamamos placeres con cautela,
una eternidad de la noche a la madrugada,
el tiempo en el reloj daba y daba vueltas,
mientras hacíamos lo que nos daba la gana.
El cansancio completamente nos sucumbió,
con tu nombre me dormí, y tu con el mío te dormiste.
Amada mía habíamos hecho el amor,
podemos ser alegres, nunca de nuevo tristes.
Te quedaste a mi lado dormida,
ya siendo mi esposa, con sueños de ángel;
completamente feliz y distraída,
mientras yo con dulzura no dejaba de besarte.
Seguíamos desnudos bajo el azul de las sombras,
con nuestros nombres teñidos en rojo deseo;
con una fotografía amarilla de nuestra boda,
con unos anillos de luz sobre los dedos.
Mi amor, esta cimentado sobre el respeto y la educación, jamás sobre una burla Mi sinceridad es asiduamente pegada con mi amor Te Amo Marian González, gracias por tu amor.
Las palabras se enredan por mi mente Solo se una cosa Que te amo y Te amaré por siempre.
2da Parte
Luna de Miel
Por Andrés Amendizabal
Habíamos corrido discretos
desde el auto hasta un lujoso hotel,
no había un alto para las alegrías, los besos,
el tenernos cerca nos quemaba la piel.
Subimos por ascensor el edificio hasta sentir el cielo,
hasta el último piso de él.
Te llevaba en brazos, mientras me acariciaban tus dedos,
abrimos la puerta como si fuese papel.
Te bajé, y nos mirábamos, nos comían los nervios,
y reíamos felices, al fin pudo ser.
Nuestra ropa fue despojada por lo deseos,
nuestros cuerpos ya se querían tener.
Dejamos que nuestros nombres se fundieran en la cama,
nuestros olores los sentíamos cerca,
nuestros besos se hacían mil debajo de la sábana,
y nuestra piel dejaba de sernos ajena.
Hicimos con educación y gentileza el amor,
con una dulzura que empalagaban a nuestros destinos,
con una necesidad que rompía cualquier razón,
como si siempre nos hubiésemos querido.
(Como si siempre hubiésemos tenido el mismo corazón)
Un silencio nos arropó del frío gélido de la noche,
mientras continuábamos con nuestro amor,
con nuestro brío, con nuestro trote.
Parecíamos niños jugando con la imaginación.
Nuestros gemidos se ahogaron frente a nuestros besos,
y tus ojos con sueño de alegría me miraban cien veces,
mi manos completamente te recorrieron,
mientras embobado no dejaba de verte.
Exclamamos placeres con cautela,
una eternidad de la noche a la madrugada,
el tiempo en el reloj daba y daba vueltas,
mientras hacíamos lo que nos daba la gana.
El cansancio completamente nos sucumbió,
con tu nombre me dormí, y tu con el mío te dormiste.
Amada mía habíamos hecho el amor,
podemos ser alegres, nunca de nuevo tristes.
Te quedaste a mi lado dormida,
ya siendo mi esposa, con sueños de ángel;
completamente feliz y distraída,
mientras yo con dulzura no dejaba de besarte.
Seguíamos desnudos bajo el azul de las sombras,
con nuestros nombres teñidos en rojo deseo;
con una fotografía amarilla de nuestra boda,
con unos anillos de luz sobre los dedos.
Mi amor, esta cimentado sobre el respeto y la educación, jamás sobre una burla Mi sinceridad es asiduamente pegada con mi amor Te Amo Marian González, gracias por tu amor.
Las palabras se enredan por mi mente Solo se una cosa Que te amo y Te amaré por siempre.
::
:: TODO LO PINTAS TAN BELLO TAN DULCE PERO SABES LO QUE MAS IMPORTA ES EL AMOR LO QUE SENTIMOS LO QUE LLEGARA PASAR ALGUN DIA TALVEZ NO LEJANO EN FIN LA REALIDAD AHORA ES QUE NOS AMAMOS Y SI SEGUIMOS ASI SEREMOS TAN FELICES COMO AHORA GRACIA Y TE AMO BESOS::
::::
::
:: BESOS TE AMO