reya
Poeta asiduo al portal
Por un largo camino hacia el olvido
caminamos juntos de la mano,
tú que poco sonríes y yo que nunca río
fingimos ser felices a través de los años
y es tan dura esta pena,absurdamente cierta
que tal vez por orgullo acaso la ignoramos.
Es como un moribundo que de pronto despierta
entre rosas marchitas y derretidas velas.
y sabiéndose muerto tendido en su ataúd
se niega a ver su muerte como una cosa cierta.
Del umbral la rutina traspasó la puerta
y nos dejó exshaustos de tanta incomprensión,
somos dos extraños en la casa desierta,
soldados mutilados de la sin razón.
Nuestro amor de rutina y esperanzas inciertas
se acrecienta en las noches solitarias de estío
y una mueca en el rostro de los dos diserta
si amor o desamor felicidad o hastío..
Nosotros victimarios, nuestro crimen el mismo .
y así marchita el alma a ras de lo vivido
ni una sonrisa amable, ni una caricia nueva
fuimos dos sentenciados a una misma condena.
Y así somos dos nombres escritos en la arena
cuando un golpe de ola los arrastra hacia el mar,
yo fui la flor silvestre que adorno una verja
y tu eres el extraño que la arranco al pasar.
caminamos juntos de la mano,
tú que poco sonríes y yo que nunca río
fingimos ser felices a través de los años
y es tan dura esta pena,absurdamente cierta
que tal vez por orgullo acaso la ignoramos.
Es como un moribundo que de pronto despierta
entre rosas marchitas y derretidas velas.
y sabiéndose muerto tendido en su ataúd
se niega a ver su muerte como una cosa cierta.
Del umbral la rutina traspasó la puerta
y nos dejó exshaustos de tanta incomprensión,
somos dos extraños en la casa desierta,
soldados mutilados de la sin razón.
Nuestro amor de rutina y esperanzas inciertas
se acrecienta en las noches solitarias de estío
y una mueca en el rostro de los dos diserta
si amor o desamor felicidad o hastío..
Nosotros victimarios, nuestro crimen el mismo .
y así marchita el alma a ras de lo vivido
ni una sonrisa amable, ni una caricia nueva
fuimos dos sentenciados a una misma condena.
Y así somos dos nombres escritos en la arena
cuando un golpe de ola los arrastra hacia el mar,
yo fui la flor silvestre que adorno una verja
y tu eres el extraño que la arranco al pasar.
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