Ezegaleon
Poeta recién llegado
Cae el crepúsculo cuando recién te he devuelto.
y me llamas a regresar porque me extrañas nuevamente.
Me acerque motivado por la intriga que me impones
porque te has convertido en la droga de mi mente.
Estás ahora renovada y llevas tu perfume que conozco
cuando por la tarde supiste estar vestida con mi aroma.
Eres esa necesidad de tenerte entre mis manos inquietas
creada por la indefensa falda que ahora adorna tus piernas.
Ah mujer! no percibes que no puedo contenerme?
que la suavidad de tu piel de mi atrevimiento es responsable
el despertar de tu pasión no me verá detenerme
y quiero hacerte el amor como ningún mortal sabe.
Recuerdo como fueron tan próximas nuestras miradas,
fuiste sobre mi falda como una parte de mi cuerpo.
Fuimos cubiertos por la sombra creada por la luna
del árbol que a sus pies guardará los vestigios del deseo.
Mi mente se desvanece al rozarme con tu aliento
y aferrada a tu pasión en mi delirio te conviertes.
Sellamos ese pacto refugiados en nuestros cuerpos
y nos adueñamos el uno del otro en nuestro árbol confidente.
Recuerdos con Vanina Minjolou
y me llamas a regresar porque me extrañas nuevamente.
Me acerque motivado por la intriga que me impones
porque te has convertido en la droga de mi mente.
Estás ahora renovada y llevas tu perfume que conozco
cuando por la tarde supiste estar vestida con mi aroma.
Eres esa necesidad de tenerte entre mis manos inquietas
creada por la indefensa falda que ahora adorna tus piernas.
Ah mujer! no percibes que no puedo contenerme?
que la suavidad de tu piel de mi atrevimiento es responsable
el despertar de tu pasión no me verá detenerme
y quiero hacerte el amor como ningún mortal sabe.
Recuerdo como fueron tan próximas nuestras miradas,
fuiste sobre mi falda como una parte de mi cuerpo.
Fuimos cubiertos por la sombra creada por la luna
del árbol que a sus pies guardará los vestigios del deseo.
Mi mente se desvanece al rozarme con tu aliento
y aferrada a tu pasión en mi delirio te conviertes.
Sellamos ese pacto refugiados en nuestros cuerpos
y nos adueñamos el uno del otro en nuestro árbol confidente.
Recuerdos con Vanina Minjolou
Última edición: