Aprendimos a volar nuestras almas
al albo y mágico mundo
de los sueños almibarados
dónde duermen las caricias amadas.
Allí, entre esponjosas y mullidas nubes,
con la equiscencia de las aves,
apresuramos el vuelo raudos
a llegar al lugar secreto.
Y entrelazados nuestros cuerpos,
entre la tibieza y suavidad del cielo
cuan caricia de enamorados eternos,
nos amamos entre aromas de ensueño.
Antes de volver de nuestro lugar secreto,
en la níveas nubes, dibujamos con el dedo
nuestros nombres de enamorados
dentro de un corazón etéreo.
al albo y mágico mundo
de los sueños almibarados
dónde duermen las caricias amadas.
Allí, entre esponjosas y mullidas nubes,
con la equiscencia de las aves,
apresuramos el vuelo raudos
a llegar al lugar secreto.
Y entrelazados nuestros cuerpos,
entre la tibieza y suavidad del cielo
cuan caricia de enamorados eternos,
nos amamos entre aromas de ensueño.
Antes de volver de nuestro lugar secreto,
en la níveas nubes, dibujamos con el dedo
nuestros nombres de enamorados
dentro de un corazón etéreo.