romaguce
Poeta recién llegado
Cada momento puede ser el último,
El exhalo final de nuestro paseo
Por la bruma
De nuestra búsqueda.
¿Pero cuál es nuestro momento,
El tiempo en que sentimos
Que llegamos
Y acariciamos
Nuestros más altos anhelos?
Amaneció un día y no sentí dolor,
Todo era un incierto bienestar que invadía
Mis pulmones y el opio del engaño,
Entumecía mis más pequeños actos, haciendo
Insufrible el reflejo de mi rostro…
Cuantas veces,
No he sentido tus besos,
Cuantas veces,
Solo y sin mí, no he sentido el irme;
El recuerdo de ese invierno en que conocí el amor,
Me hace olvidar que soy un ángel que nunca debió amar.
Cada momento es poco,
Pero no es el momento,
No es el día del triunfo,
No es cuando debemos
Envainar las espadas
Y levantar
Las banderas blancas,
Rindiendo la caída del alma.
¡Espérame!
Que tu tiempo me de un respiro en tu huida,
Que tu larga cabellera me indique donde te ocultas,
De tantos como yo.
Un tiempo furtivo,
Un día más perdido
Entre tantos
Caminos
Que me alejan
De mí.
El exhalo final de nuestro paseo
Por la bruma
De nuestra búsqueda.
¿Pero cuál es nuestro momento,
El tiempo en que sentimos
Que llegamos
Y acariciamos
Nuestros más altos anhelos?
Amaneció un día y no sentí dolor,
Todo era un incierto bienestar que invadía
Mis pulmones y el opio del engaño,
Entumecía mis más pequeños actos, haciendo
Insufrible el reflejo de mi rostro…
Cuantas veces,
No he sentido tus besos,
Cuantas veces,
Solo y sin mí, no he sentido el irme;
El recuerdo de ese invierno en que conocí el amor,
Me hace olvidar que soy un ángel que nunca debió amar.
Cada momento es poco,
Pero no es el momento,
No es el día del triunfo,
No es cuando debemos
Envainar las espadas
Y levantar
Las banderas blancas,
Rindiendo la caída del alma.
¡Espérame!
Que tu tiempo me de un respiro en tu huida,
Que tu larga cabellera me indique donde te ocultas,
De tantos como yo.
Un tiempo furtivo,
Un día más perdido
Entre tantos
Caminos
Que me alejan
De mí.