Idril
Poeta recién llegado
Aquí en los confines del mundo,
donde los vientos se abrazan y cambian de curso,
formando alas en el aire, de suaves plumas
en el cual los colores pastel del cielo, acarician las nubes,
las olas del mar forman la sinfonía perfecta,
que tranquilizan e inspiran el alma mía,
bajo la sombra de una gran roca, a orillas del corazón,
en la cual mis latidos están al unísono del agua,
y se puede percibir la sangre que corre por mis venas,
en la corriente a la lejanía.
Tus ojos muestran el inmenso vacio de mi ser,
que en tu compañia se llena completamente,
en el horizonte que dibuja una sonrisa,
me envuelves con tu abrazo tras la caída de la tarde,
tras el encantado mar de rojos matices,
mi sentidos se pueden poner inmersos en el,
sentir su mirar a través de sus ojos cerrados,
al escucharte decirme te amo, así en el mismo instante,
degustar las dulces palabras en mi boca,
que poco apoco llenan mi ser,
respirar el suave olor de tu piel, en tu abrigo.
Así de pronto mis lágrimas recorren mi rostro,
y al tocar la arena de nuestro mundo,
se sienten secas por la calidés de tu amor,
ante este mundo creado por los dos,
único en el que nadié más existe,
mi alma queda al descubierto a cada palabra tuya,
tomo tus manos y te pido que me mires nuevamente,
puesto mi alma se consume cada vez que lo haces,
y yo devolveré con un gesto de amor,
en el cual tu puedas sumergir tus pensamientos.
Mas de pronto llega la noche,
y así como vivo de suspiros por tu estancia,
muero de ellos en tu partida,
puesto que este mundo de los dos queda mudo, solo,
el mar se tiñe de gris, todo se vuelve tormenta
y la arena se marca de tristeza, y la negrura,
absorve mi alma enamorada, dejando,
solamente lugar para pensar y esperar por ti,
hasta la próxima ocasion de encontrarnos,
donde en un parpadeo caben los segundos,
que pasan entre días hasta tu llegada,
las miradas aguardan ciegas por tu luz, brillo de sol.
donde los vientos se abrazan y cambian de curso,
formando alas en el aire, de suaves plumas
en el cual los colores pastel del cielo, acarician las nubes,
las olas del mar forman la sinfonía perfecta,
que tranquilizan e inspiran el alma mía,
bajo la sombra de una gran roca, a orillas del corazón,
en la cual mis latidos están al unísono del agua,
y se puede percibir la sangre que corre por mis venas,
en la corriente a la lejanía.
Tus ojos muestran el inmenso vacio de mi ser,
que en tu compañia se llena completamente,
en el horizonte que dibuja una sonrisa,
me envuelves con tu abrazo tras la caída de la tarde,
tras el encantado mar de rojos matices,
mi sentidos se pueden poner inmersos en el,
sentir su mirar a través de sus ojos cerrados,
al escucharte decirme te amo, así en el mismo instante,
degustar las dulces palabras en mi boca,
que poco apoco llenan mi ser,
respirar el suave olor de tu piel, en tu abrigo.
Así de pronto mis lágrimas recorren mi rostro,
y al tocar la arena de nuestro mundo,
se sienten secas por la calidés de tu amor,
ante este mundo creado por los dos,
único en el que nadié más existe,
mi alma queda al descubierto a cada palabra tuya,
tomo tus manos y te pido que me mires nuevamente,
puesto mi alma se consume cada vez que lo haces,
y yo devolveré con un gesto de amor,
en el cual tu puedas sumergir tus pensamientos.
Mas de pronto llega la noche,
y así como vivo de suspiros por tu estancia,
muero de ellos en tu partida,
puesto que este mundo de los dos queda mudo, solo,
el mar se tiñe de gris, todo se vuelve tormenta
y la arena se marca de tristeza, y la negrura,
absorve mi alma enamorada, dejando,
solamente lugar para pensar y esperar por ti,
hasta la próxima ocasion de encontrarnos,
donde en un parpadeo caben los segundos,
que pasan entre días hasta tu llegada,
las miradas aguardan ciegas por tu luz, brillo de sol.