Quinto Brena
Poeta adicto al portal
Hoy quiero contarte los años,
los meses que se enroscan en tu cuerpo;
porque si no eres la misma
yo tampoco lo soy/
que no esté entonces la ventana
diciéndonos adiós con nuestras manos
o la puerta acojinándonos el hasta nunca.
Que no sea el tiempo como una
hora de estar esperando
en angustia,
y que lo que hayamos sido
se pierda en ese discurso
al aire, al infinito/
y no solamente te quiero
por el placer
-si eso es lo que crees-;
porque también te quiero
con ese agrietamiento
de cordura, pues andamos
-y somos así, siempre, hasta nunca-
como dos enamorados de calles,
de charcas y banquetas,
de cocinas y escobas,
de cajas olvidadas en el closet
y cartas leídas -por cientos-,
de gritos de niños llorando
entre beso y beso,
entre salario y hambre,
entre infierno y redención.
los meses que se enroscan en tu cuerpo;
porque si no eres la misma
yo tampoco lo soy/
que no esté entonces la ventana
diciéndonos adiós con nuestras manos
o la puerta acojinándonos el hasta nunca.
Que no sea el tiempo como una
hora de estar esperando
en angustia,
y que lo que hayamos sido
se pierda en ese discurso
al aire, al infinito/
y no solamente te quiero
por el placer
-si eso es lo que crees-;
porque también te quiero
con ese agrietamiento
de cordura, pues andamos
-y somos así, siempre, hasta nunca-
como dos enamorados de calles,
de charcas y banquetas,
de cocinas y escobas,
de cajas olvidadas en el closet
y cartas leídas -por cientos-,
de gritos de niños llorando
entre beso y beso,
entre salario y hambre,
entre infierno y redención.
Última edición: