Tanto fué el amor sentido,
tan cruel fué su despecho
que guardó en un cofre
el corazón arrancado del pecho.
Ni el guerrero que una vez
lo hiriera profundamente
en la larga batalla de la niñez
puede compararse ahora
al sufrimiento que ya anda a deshora
por su alma hératica pero caliente
marcando en soledad las horas.
El futuro idealizado antes
hubiera llegado a ser real,
y cuántas veces les dieron señales
los eternos ciegos, Suerte y Azar.
Un mundo aparte, existencia infinita,
caos ordenado, paz con arma en mano,
su angel, la pasión de Afrodita,
Carpe Diem sin ningún sinecuanon.
Las olas que se deslizan por su orilla
nunca serán el maremoto huracanado
que aún revuelta tiene la herida
del corazón bajo llave encerrado.
La llave ha de tomarla
esa nueva brisa fresca
que endormece su desvelo,
que acaricia su marea.
Esperad que la esperanza
enamore al enamorado
y que el destino sin desatino
empareje a los desemparejados.
Tanto fué el amor sentido
y tan cruel su despecho
que guardó en un cofre
el corazón arrancado del pecho.
tan cruel fué su despecho
que guardó en un cofre
el corazón arrancado del pecho.
Ni el guerrero que una vez
lo hiriera profundamente
en la larga batalla de la niñez
puede compararse ahora
al sufrimiento que ya anda a deshora
por su alma hératica pero caliente
marcando en soledad las horas.
El futuro idealizado antes
hubiera llegado a ser real,
y cuántas veces les dieron señales
los eternos ciegos, Suerte y Azar.
Un mundo aparte, existencia infinita,
caos ordenado, paz con arma en mano,
su angel, la pasión de Afrodita,
Carpe Diem sin ningún sinecuanon.
Las olas que se deslizan por su orilla
nunca serán el maremoto huracanado
que aún revuelta tiene la herida
del corazón bajo llave encerrado.
La llave ha de tomarla
esa nueva brisa fresca
que endormece su desvelo,
que acaricia su marea.
Esperad que la esperanza
enamore al enamorado
y que el destino sin desatino
empareje a los desemparejados.
Tanto fué el amor sentido
y tan cruel su despecho
que guardó en un cofre
el corazón arrancado del pecho.