Pensé como dice el refrán,
remediar mis letras si es que puedo,
ya ve, hoy aquí están,
todo lo que he aprendido de nuevo.
Le comenté que le volvería a escribir,
aunque no le dije, que si no lo hacía,
podría perder el sentir,
y jamás me lo perdonaría.
He aprendido bastante,
sobre la verdad compleja,
gracias a usted soy menos ignorante,
los estudios me han dado, lo que mi corazón refleja.
A usted le diré hoy, todo cuanto he estudiado,
no es poco el tiempo que le voy a dedicar,
todavía mi lápiz no se encuentra agotado,
todavía mis manos no comienzan a sudar.
Así que siéntese, si quiere se puede arrecostar,
que estos versos son demasiados largos,
terminaré cuando mi mano se empiece a fatigar,
terminaré cuando sepa, que mis versos valen algo.
Comenzaré mi canto con la verdad,
bajaré la frente ante mi bandera,
para que sepa que mi dignidad,
vivirá conmigo, toda una vida entera.
No le temo a la oscuridad,
ni le temo tampocco al frío,
adoro la libertad,
adoro todo lo mío.
Y sepa que si por casulidad,
alguien le dice que no soy cubano,
dígale, que tanta mentira es maldad,
que yo a mi Patria la amo.
¿Que piensa aquel que va,
con el puñal en la mano?
cree que puede ser libre, su crueldad,
es el desden, de quien lo usa en vano.
Aquel que piensa que tiene,
ya su vida encaminada,
que sepa que apenas puede,
ser otro hombre, apenas es nada.
Aquel que dijo que yo,
no amo a mi Cuba querida,
aquel que oyó, y calló,
más culpa tiene todavía.
Sé que la luz es buena,
y que la oscuridad es lo malo,
sé que es malo cuando truena,
sé que es bueno cuando amamos.
Nunca he aprendido a juzgar,
sin tener base en lo que digo,
nunca he aprendido a odiar,
sólo odio al enemigo.
Y entre tanto, mi cantar,
encuentra verdad en lo que explico,
la verdad siempre es grande, la verdad es ganar,
la verdad es la miel, de un sabor infinito.
Aprendan a respetar, para ser respetado,
aprendan a ser fiel, para que sean fieles,
aprendan a amar, para ser amados,
aprendan a ser hombres y mujeres.
Yo que ha tanto me enfrento,
en mis horas tristes y lejanas,
apoyo, en mi corazón encuentro,
cuando paseo por mi Habana.
Pedir, pedir todos quieren,
para que tanto a pedir se apuran,
morir, si al final todos mueren,
dudar, el que siembra la duda.
Hombres somos, y así pensamos,
niños fuimos, hoy vamos creciendo,
vida tenemos, la virtud que damos,
mentira hay una, el que va mintiendo.
A ti amigo querido piensa que mañana,
el futuro que soñaste será mejor,
sueña con él, todas las madrugadas,
de tus pensamientos nobles, nacerá la flor.
Que dijera yo de mi amigo,
que está conmigo en los mejores momentos,
y está también cuando he perdido,
mi escudo es él, cuando a contar me siento.
Espero que cada ves le rinda honor,
mi amigo pobre es el único que tengo,
mi amigo posee un alto valor,
mi amigo sabe de donde vengo.
Ayer lo escuché que llamaba,
a la verdad y a la mentira,
luego vi como las comparaba,
de una a otra, su virtud se admira.
Despierto en las noches y siento que está,
tarareando las rima que tanto anhelo,
me acuesto de nuevo y en la oscuridad,
siento que sopla su triste pañuelo.
Los hombres buenos son admirados,
son dignos de amor y de gran respeto,
los hombres así, no serán olvidados,
los hombres son sabios, a lo que yo no discrepo.
Pierda cuidado que sé,
que usted es un hombre bueno,
sepa que a mi la fe,
aún me sirve de consuelo.
Patria, palabra hermosa,
tierra natal donde he nacido,
donde el escudo, la mariposa,
y el himno siempre estará conmigo.
Amor, estudio, pasión,
esa es mi Cuba, que es suelo santo,
verdad, valor y perdón;
por eso me gustas tanto.
Ayer, confieso pensaba,
por qué a Cuba con tanto amor le escribo,
por qué en versos yo le cantaba,
por qué con tanto amor yo la sigo.
Y entre estrofas recordaba,
todo el amor que había sentido,
y que a mi tierra yo la amaba,
y aún la amo, mi suelo querido.
A usted amigo del alma,
amigo virtuoso, amigo profundo,
quebracho que esconde dentro de las palmas,
amor a los hombres más buenos del mundo.
Y ahora disculpe si de Martí,
he de copiar sus versos,
pero también pensé, que como usted es noble así,
valdría la pena el esfuerzo:
¿Quién con injurias, convence?
¿Quién, con epítetos, labra?
Vence el amor. La palabra
Sólo cuando justa, vence.
remediar mis letras si es que puedo,
ya ve, hoy aquí están,
todo lo que he aprendido de nuevo.
Le comenté que le volvería a escribir,
aunque no le dije, que si no lo hacía,
podría perder el sentir,
y jamás me lo perdonaría.
He aprendido bastante,
sobre la verdad compleja,
gracias a usted soy menos ignorante,
los estudios me han dado, lo que mi corazón refleja.
A usted le diré hoy, todo cuanto he estudiado,
no es poco el tiempo que le voy a dedicar,
todavía mi lápiz no se encuentra agotado,
todavía mis manos no comienzan a sudar.
Así que siéntese, si quiere se puede arrecostar,
que estos versos son demasiados largos,
terminaré cuando mi mano se empiece a fatigar,
terminaré cuando sepa, que mis versos valen algo.
Comenzaré mi canto con la verdad,
bajaré la frente ante mi bandera,
para que sepa que mi dignidad,
vivirá conmigo, toda una vida entera.
No le temo a la oscuridad,
ni le temo tampocco al frío,
adoro la libertad,
adoro todo lo mío.
Y sepa que si por casulidad,
alguien le dice que no soy cubano,
dígale, que tanta mentira es maldad,
que yo a mi Patria la amo.
¿Que piensa aquel que va,
con el puñal en la mano?
cree que puede ser libre, su crueldad,
es el desden, de quien lo usa en vano.
Aquel que piensa que tiene,
ya su vida encaminada,
que sepa que apenas puede,
ser otro hombre, apenas es nada.
Aquel que dijo que yo,
no amo a mi Cuba querida,
aquel que oyó, y calló,
más culpa tiene todavía.
Sé que la luz es buena,
y que la oscuridad es lo malo,
sé que es malo cuando truena,
sé que es bueno cuando amamos.
Nunca he aprendido a juzgar,
sin tener base en lo que digo,
nunca he aprendido a odiar,
sólo odio al enemigo.
Y entre tanto, mi cantar,
encuentra verdad en lo que explico,
la verdad siempre es grande, la verdad es ganar,
la verdad es la miel, de un sabor infinito.
Aprendan a respetar, para ser respetado,
aprendan a ser fiel, para que sean fieles,
aprendan a amar, para ser amados,
aprendan a ser hombres y mujeres.
Yo que ha tanto me enfrento,
en mis horas tristes y lejanas,
apoyo, en mi corazón encuentro,
cuando paseo por mi Habana.
Pedir, pedir todos quieren,
para que tanto a pedir se apuran,
morir, si al final todos mueren,
dudar, el que siembra la duda.
Hombres somos, y así pensamos,
niños fuimos, hoy vamos creciendo,
vida tenemos, la virtud que damos,
mentira hay una, el que va mintiendo.
A ti amigo querido piensa que mañana,
el futuro que soñaste será mejor,
sueña con él, todas las madrugadas,
de tus pensamientos nobles, nacerá la flor.
Que dijera yo de mi amigo,
que está conmigo en los mejores momentos,
y está también cuando he perdido,
mi escudo es él, cuando a contar me siento.
Espero que cada ves le rinda honor,
mi amigo pobre es el único que tengo,
mi amigo posee un alto valor,
mi amigo sabe de donde vengo.
Ayer lo escuché que llamaba,
a la verdad y a la mentira,
luego vi como las comparaba,
de una a otra, su virtud se admira.
Despierto en las noches y siento que está,
tarareando las rima que tanto anhelo,
me acuesto de nuevo y en la oscuridad,
siento que sopla su triste pañuelo.
Los hombres buenos son admirados,
son dignos de amor y de gran respeto,
los hombres así, no serán olvidados,
los hombres son sabios, a lo que yo no discrepo.
Pierda cuidado que sé,
que usted es un hombre bueno,
sepa que a mi la fe,
aún me sirve de consuelo.
Patria, palabra hermosa,
tierra natal donde he nacido,
donde el escudo, la mariposa,
y el himno siempre estará conmigo.
Amor, estudio, pasión,
esa es mi Cuba, que es suelo santo,
verdad, valor y perdón;
por eso me gustas tanto.
Ayer, confieso pensaba,
por qué a Cuba con tanto amor le escribo,
por qué en versos yo le cantaba,
por qué con tanto amor yo la sigo.
Y entre estrofas recordaba,
todo el amor que había sentido,
y que a mi tierra yo la amaba,
y aún la amo, mi suelo querido.
A usted amigo del alma,
amigo virtuoso, amigo profundo,
quebracho que esconde dentro de las palmas,
amor a los hombres más buenos del mundo.
Y ahora disculpe si de Martí,
he de copiar sus versos,
pero también pensé, que como usted es noble así,
valdría la pena el esfuerzo:
¿Quién con injurias, convence?
¿Quién, con epítetos, labra?
Vence el amor. La palabra
Sólo cuando justa, vence.