mesic minuit
Poeta recién llegado
La noche, había desparramado
sobre la ciudad su carpa
de un negro azulino.
La noche se arrescotaba
a los árboles, a las vidrieras
de los hermosos escaparates.
La noche se asomaba
por las ventanas de los bares,
donde bebedores felices
compartian dados y viejas historias
con finales alegres.
La noche tiraba sombras,
donde se refugiaban,
ladrones y violadores de niños.
La noche te prestó su inocencia
para que te me aparecieras de repente
con tu sonrisa blanca como la tiza
con tus manos cargadas de caricias
como un canasto cargado de frutas.
Mi alma no escucho la prevención
de la voz que verdaderamente
la ama, y se interno en el rio de tu voz,
olvidando horarios de medicamentos,
horarios...y el desatino me llenó de coraje.
Rodamos por ignominias viejas y respiré
Nuevamente tu perfume, me zambullí
En el charco de tus mentiras y te creí,
Como siempre te he creído, mintiéndote.
La noche se ha marchado y tú también
una claridad blanquecina como los ojos
de los ciegos me deslumbran.
Soy un ovillo de basura y tos,
un montón de alegrías rotas.
Un caos de miedo y horror,
me levanto con la seguridad
de un borracho, le pido ayuda
a un árbol que me ofrece su quietud
y su silencio, me llevo la mano a la boca,
que no puedo retener el vómito del dolor.
Mi nariz aún conserva tu perfume,
una lágrima se me cae sin fuerza,
miro al cielo suplicando, un tiro de gracias.
sobre la ciudad su carpa
de un negro azulino.
La noche se arrescotaba
a los árboles, a las vidrieras
de los hermosos escaparates.
La noche se asomaba
por las ventanas de los bares,
donde bebedores felices
compartian dados y viejas historias
con finales alegres.
La noche tiraba sombras,
donde se refugiaban,
ladrones y violadores de niños.
La noche te prestó su inocencia
para que te me aparecieras de repente
con tu sonrisa blanca como la tiza
con tus manos cargadas de caricias
como un canasto cargado de frutas.
Mi alma no escucho la prevención
de la voz que verdaderamente
la ama, y se interno en el rio de tu voz,
olvidando horarios de medicamentos,
horarios...y el desatino me llenó de coraje.
Rodamos por ignominias viejas y respiré
Nuevamente tu perfume, me zambullí
En el charco de tus mentiras y te creí,
Como siempre te he creído, mintiéndote.
La noche se ha marchado y tú también
una claridad blanquecina como los ojos
de los ciegos me deslumbran.
Soy un ovillo de basura y tos,
un montón de alegrías rotas.
Un caos de miedo y horror,
me levanto con la seguridad
de un borracho, le pido ayuda
a un árbol que me ofrece su quietud
y su silencio, me llevo la mano a la boca,
que no puedo retener el vómito del dolor.
Mi nariz aún conserva tu perfume,
una lágrima se me cae sin fuerza,
miro al cielo suplicando, un tiro de gracias.
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::un abrasito..que usted siga bien