BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo te daría un mundo donde las pesadillas
no fueran monstruosas,
una flor, un ímpetu de pétalos
nuevamente renovados. Te daría
qué sé yo! Una libélula, un insecto
desdibujado. La rosa pretenciosa
cuyos vértices disminuyen a tu contacto.
Yo te daría nuevamente tantas cosas.
Un secreto murmullo de alegrías no
profanadas. Un segundo de ternura,
con meteoros por estrellas. Algo
que fuera yo, en otras primaveras.
Y mi transformación. Un reloj
desvanecido, la ropa vieja de tus útiles
de trabajo. Te daría, qué sé yo! Un rocío,
una escarcha, un trigo elemental
de arañas bien cansadas.
Ahora que el tiempo se nos lleva,
como el clima se lleva a las flores y
a sus frutos, te daría, qué sé yo!
Ropa de abrigo, un portal de abrazos,
una cueva de luz.
©
no fueran monstruosas,
una flor, un ímpetu de pétalos
nuevamente renovados. Te daría
qué sé yo! Una libélula, un insecto
desdibujado. La rosa pretenciosa
cuyos vértices disminuyen a tu contacto.
Yo te daría nuevamente tantas cosas.
Un secreto murmullo de alegrías no
profanadas. Un segundo de ternura,
con meteoros por estrellas. Algo
que fuera yo, en otras primaveras.
Y mi transformación. Un reloj
desvanecido, la ropa vieja de tus útiles
de trabajo. Te daría, qué sé yo! Un rocío,
una escarcha, un trigo elemental
de arañas bien cansadas.
Ahora que el tiempo se nos lleva,
como el clima se lleva a las flores y
a sus frutos, te daría, qué sé yo!
Ropa de abrigo, un portal de abrazos,
una cueva de luz.
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