danie
solo un pensamiento...
Apolíneo espíritu
con alma de doncella
que vuela con aleteos de palomilla,
frondoso rastro de un jacaranda
que surca los mares bravíos de la memoria.
Desde la luz de una aurora,
has traído las horas eternas,
las estoicas melodías
de ángeles añiles de ensueños.
Arcoíris y Fulgores de utopías
para el lluvioso suspiro de un anhelo.
Brotas de entre los quinqués
de una olímpica Sirena,
de Aves Marías que condonan
los pecados del cuerpo,
los yerros lujuriosos de la carne escarlata al fuego.
Tomas la forma de un arquetipo
de los besos de la noche,
seduces a las sombras con tu femíneo artificio
y alejas las tinieblas, sus fauces y sus abismos,
las mazmorras de una vidorria
que se pierde en el lánguido orificio del olvido.
Valquiria de un cielo que fecunda a los áridos huesos,
guerrera de un recuerdo estancado en la memoria.
Deidad divina germinada en mariposa
con labios carmín y pupilas de rosa.
Tú eres mi recuerdo palpable de vida,
de ahora y para siempre, mi esfinge de alegría.
¡Guerrera cómo tú, no hay otra!
No hay otra con poder de derrocar a mis sombras
Aunque seas solo un recuerdo
de un palacete construido en el tiempo,
de un mundo en un universo,
de una luz en un agujero negro,
por efímeros momentos.
No me importa ,
tú tienes el poder
de detener la edad y su vetusto roce,
al crear en el desierto
un oasis de quimeras forasteras
para este errabundo,
exilado de su historia.
con alma de doncella
que vuela con aleteos de palomilla,
frondoso rastro de un jacaranda
que surca los mares bravíos de la memoria.
Desde la luz de una aurora,
has traído las horas eternas,
las estoicas melodías
de ángeles añiles de ensueños.
Arcoíris y Fulgores de utopías
para el lluvioso suspiro de un anhelo.
Brotas de entre los quinqués
de una olímpica Sirena,
de Aves Marías que condonan
los pecados del cuerpo,
los yerros lujuriosos de la carne escarlata al fuego.
Tomas la forma de un arquetipo
de los besos de la noche,
seduces a las sombras con tu femíneo artificio
y alejas las tinieblas, sus fauces y sus abismos,
las mazmorras de una vidorria
que se pierde en el lánguido orificio del olvido.
Valquiria de un cielo que fecunda a los áridos huesos,
guerrera de un recuerdo estancado en la memoria.
Deidad divina germinada en mariposa
con labios carmín y pupilas de rosa.
Tú eres mi recuerdo palpable de vida,
de ahora y para siempre, mi esfinge de alegría.
¡Guerrera cómo tú, no hay otra!
No hay otra con poder de derrocar a mis sombras
Aunque seas solo un recuerdo
de un palacete construido en el tiempo,
de un mundo en un universo,
de una luz en un agujero negro,
por efímeros momentos.
No me importa ,
tú tienes el poder
de detener la edad y su vetusto roce,
al crear en el desierto
un oasis de quimeras forasteras
para este errabundo,
exilado de su historia.